GRACIA MÁS QUE SUFICIENTE

Pero, allí donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia. Romanos 5:20

Cuando tenemos invitados para la cena, puedo esperar sobras para el resto de la semana; mi esposa no quiere que se le agote la comida, y por eso prepara mucha más de la que vamos a necesitar.

La gracia de Dios es algo así. Dios tiene siempre más que suficiente gracia para cubrir todas mis necesidades. Yo acumulo mi montón de pecados, volquetes llenos de basura, uno tras otro cada día de mi vida, hasta que se eleva como si fuera una gigantesca montaña delante de mí; pero el monte de gracia que mi Dios levantó en el Calvario es siempre más alto. Voy cavando el pozo del castigo por mi pecado, tan profundamente que, estando en el fondo, no alcanzo a ver la parte superior; pero la mano de la gracia de Dios es lo suficientemente larga para llegar hasta mí. Yo me gano la muerte cada momento de mi vida como la paga por mis pecados, por la que tendría que languidecer miles de millones de años en el infierno, si la eternidad tuviera tiempo; pero la gracia de Dios es siempre más que suficiente para cubrir mi enorme deuda. Sencillamente, no puedo sobrepasar su gracia.

El conocimiento de esas verdades, de ninguna manera me puede llevar a pensar que puedo pecar todo lo que quiera; al contrario, la sobreabundante gracia de Dios es mi consuelo cuando caigo en pecado. Cada noche, cuando oro en mi almohada, diciendo: “Perdona mis pecados”, no tengo que agregar: “Si no son demasiados para tu gracia”. Cuando me entristezco por los escombros que el tornado de un repentino pecado ha dejado, no tengo que temer preguntándome: “¿Estará este más allá de su gracia?” Cuando llegue mi última noche sobre esta tierra, no tendré que preocuparme pensando: “¿Están ahí todavía algunos de mis pecados, sin haber sido cubiertos por su gracia?” La gracia de Dios es siempre más que suficiente para cubrir todos mis pecados.

Oración:

Hoy conmemoramos la Reforma. Gracias, Señor, por Martín Lutero y el evangelio que sacaste a la luz. Amén.