PROTEGIDO POR SUS ALAS

Escóndeme, bajo la sombra de tus alas. Salmo 17:8

“Escóndeme, bajo la sombra de tus alas”, oró David, usando una bella imagen. Durante algunos años, en la primavera, una mamá petirrojo regresaba al nido que había construido en un lugar seguro entre el muro y el tubo que conducía el servicio de energía eléctrica a nuestra casa. Se posaba ahí, cubriendo por completo con sus alas a su pequeña cría. Pero, luego, en una primavera, el gato del vecino vio el nido, trepó por la tubería, mató a la madre y se comió a sus pequeñas crías. No hubo mucha seguridad bajo la sombra de las alas de aquella madre.

¡Todo es muy diferente con nuestro amoroso, omnisciente, todopoderoso Dios! Él extiende sobre los suyos sus manos atravesadas por clavos. Esas manos hablan de su amor, un amor tan grande que me ha rescatado del pecado y del infierno. Esas manos ciertamente me pueden mantener seguro mientras voy en mi viaje de la tierra al cielo. Cuando las tentaciones localizan mi nido, el Salvador es mi ayuda siempre presente. Cuando el pecado contamina mi nido, el Salvador viene con su sangre purificadora. Cuando la aflicción sube por el tubo, su amor hace que todas las cosas obren para mi bien. Cuando la muerte está lista para atacar, Jesús me lleva a salvo en medio del valle de las sombras.

¿Qué podría yo decir de una cría de ave que trate de salir del nido de la madre y apartarse del cuidado de ella? Lo mismo que diría de una persona que se aleja de la Palabra de Dios, por medio de la cual el Espíritu obra y sostiene la fe en Jesús. La Palabra es el nido que Dios ha construido, en el cual quiero posarme para ser cubierto por los siempre amorosos brazos de mi Salvador.

Oración:

Señor, te pido que me sostengas en tu Palabra y bajo la sombra de tus alas. Amén.