“Pero Tomás, uno de los doce, conocido como el Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. Entonces los otros discípulos le dijeron: ‘Hemos visto al Señor’. Y él les dijo: ‘Si yo no veo en sus manos la señal de los clavos, ni meto mi dedo en el lugar de los clavos, y mi mano en su costado, no creeré” (Juan 20:24,25)

DAME PRUEBAS

El niño de tres años irrumpió en el taller de su padre, exclamando: “¡Papi, papi, un avión acaba de aterrizar en la autopista!”. Desde luego, el padre sabía que los aviones no aterrizan en autopistas muy transitadas de cuatro carriles, pero también conocía la imaginación de su pequeño. Había una explicación lógica, tal vez una pequeña avioneta en el horizonte. Para que el niño dejara la súplica y para seguirle el juego, el padre salió a ver. Allí estaba, un avión de tamaño real, estacionado en medio de la autopista.

El padre no creyó hasta que lo vio. ¿No pasa lo mismo con nosotros? La mente humana pide constantemente “pruebas”, especialmente cuando una afirmación va más allá de nuestras experiencias normales o lo que nuestra mente considera posible.

El discípulo Tomás se enfrentó con lo sobrenatural. Los diez discípulos le dijeron que habían visto al Señor. Sin embargo, Tomás supo que Cristo había sido crucificado, traspasado en su costado. No había dudas de que Cristo había muerto; había sido sepultado. Pero ahora los discípulos dijeron que lo habían visto vivo. La reacción de Tomás fue: “¡Imposible!”, eso va más allá del ámbito de la experiencia. ¡No lo creo!”.

Tomás había visto que Jesús había resucitado a Lázaro y a otros de entre los muertos, pero esto era completamente inaudito. Entonces dijo: “Si yo no veo en sus manos la señal de los clavos, ni meto mi dedo en el lugar de los clavos, y mi mano en su costado, no creeré”. Estaba exigiendo una prueba personal. Su mente y su experiencia pusieron límites a su fe y a su Dios.

Pero Dios no está limitado por lo que los seres humanos consideran posible. Nuestro Dios es el Dios de lo imposible. Puede lograr obras que van completamente más allá de nuestras experiencias humanas. Es Dios de lo sobrenatural, así como de lo natural. Cuán bendecidos somos porque nuestro Dios no está restringido por los límites de las experiencias humanas. Qué maravilloso es nuestro Dios, porque no está limitado por lo que consideramos posible.

Oración:

O Señor, ayúdanos a resistir cada tentación de dudar de tu palabra. Perdona nuestros pecados y permítenos creer los documentos históricos maravillosos que nos has revelado. Ayúdanos a darnos cuenta de que nada es imposible para ti. Ayúdanos en nuestra peregrinación por este mundo, y fortalece nuestra fe en ti, por amor a Jesús. Amén.

Comentarios

Comentarios