(Lectura de la Biblia en tres años: Marcos 5:21–6:13)

RECONSTRUYAN MI CASA

Vayan ustedes a los montes; traigan madera y reconstruyan mi casa. Yo veré su reconstrucción con gusto, y manifestaré mi gloria —dice el Señor—.

Ustedes esperan mucho, pero cosechan poco; lo que almacenan en su casa, yo lo disipo de un soplo. ¿Por qué? ¡Porque mi casa está en ruinas, mientras ustedes sólo se ocupan de la suya! —afirma el Señor Todopoderoso—.

—Hageo 1:8-9

El texto que hoy meditamos toca un asunto de sumo interés: La edificación de la casa de Dios. El templo de Israel fue construido por el rey Salomón. Pero ese templo fue destruido cuando los babilonios saquearon Jerusalén y llevaron cautivos a sus habitantes. Muchos años más tarde, Dios permitió que una parte de los deportados retornara a la tierra de Israel con la misión de reconstruir Jerusalén y el templo. Pero para muchos de quienes habían retornado construir la casa de Dios no era la principal prioridad. Por esto Dios les abre los ojos por medio del profeta para que comprendan que no poner la casa de Dios como asunto de principal interés resultará en malas consecuencias. Dios les invitó a pensar en cómo estaban procediendo, les dijo: «Meditad sobre vuestros caminos.» o como lo tradujo la Nueva Versión Internacional «¡Reflexionen sobre su proceder!» (vers. 7)

Hoy no estamos construyendo una casa de Dios física, sino la espiritual. No es necesario ofrendar ladrillos ni piedras, pero la verdad que Dios enseña mediante Hageo todavía se aplica. Cuanto más nos ocupemos de nuestra prosperidad personal menos progreso espiritual alcanzaremos. Como Jesús lo dijo: «busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.» (Mateo 6:33). Pero ni siquiera esto podemos hacerlo perfectamente y por eso merecemos toda la ira de Dios (Mateo 5:48). Jesucristo por sus méritos, como nuestro doble sustituto, nos hizo estar en buenas cuentas con el Señor. En gratitud vamos a querer hacer de la construcción de la casa de Dios nuestra prioridad. Esto significa que la extensión del reino por medio de la predicación del evangelio será de radical importancia para nosotros como lo es para Dios. (1 Corintios 3:10-17)

Oración:

Señor, Tú eres bastante claro en que es tu voluntad que, como cristianos, estemos activamente involucrados en la construcción de tu templo espiritual. Por causa de nuestra naturaleza pecaminosa no lo hacemos o lo hacemos imperfectamente. Pero gracias a Jesucristo, nuestro Salvador hemos sido librados de la condenación que merecemos por este pecado. En gratitud quiero estar involucrado en la edificación del reino con tal devoción que mi contribución sea sincera, sea de ayuda y no de estorbo, te suplico me lo concedas.  Amén.

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Meditaciones son presentadas por Publicaciones Multilingües-WELS y www.CristoPalabraDeVida.com.

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