DE NO SER NADIE A SER ALGUIEN

Ustedes antes ni siquiera eran pueblo, pero ahora son pueblo de Dios; antes no habían recibido misericordia, pero ahora ya la han recibido. 1 Pedro 2:10

El periódico del domingo lo destacó como el protagonista de una historia de éxito: uno que había sido adicto a las drogas y muy mal estudiante en la secundaria, había ido a la universidad para convertirse en un científico que hora trabajaba en la Administración de Aeronáutica y del Espacio en Houston. Por lo que hizo un profesor diligente, ese hombre pasó de no ser nadie a ser alguien.

La historia del éxito de cada creyente es mucho más sorprendente. Los pecadores no le pertenecen a Dios ni tienen nada que ver con su familia. De hecho, como pecador, yo era un enemigo de Dios; estaba en lo alto de la droga del pecado, era un vagabundo que solo podía rebelarse en contra del Señor. En vez de rodearme con sus brazos, Dios, como el santo juez solo podía levantar su puño para castigarme. Y no había nada que yo hubiera podido hacer para cambiar esa situación. Como un esclavo más de Satanás, por causa de mi pecado, yo estaba condenado a una eternidad en el infierno.

Entonces, entró en la escena la misericordia de Dios. “Misericordia” es lo que siente por mí el corazón de Dios en mi necesidad, que me acoge en sus divinos brazos para satisfacer mi necesidad. La misericordia muestra a mi amoroso Padre enviando a su Hijo, Jesús, para rescatarme. La misericordia llevó a su Hijo a la horrible cruz, a un terrible castigo, a una cura celestial. Así pagó mis pecados con la sangre de Jesús; abrió mi incrédulo corazón por la obra santificadora del Espírito. La misericordia de Dios en Cristo Jesús me ha cambiado de no ser nadie a ser alguien, una persona que él ha incluido en este hermoso rótulo: “Mi pueblo”.

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Oración:

Señor, te doy gracias por tu infinita misericordia en Cristo Jesús que en verdad me hizo ser alguien. Amén.