ACUÉRDATE DE JESUCRISTO

No dejes de recordar a Jesucristo, descendiente de David, levantado de entre los muertos. 2 Timoteo 2:8

¿Es usted miembro del “Club de los de Por qué estoy Aquí?” Es un club reservado para personas que a cierta edad entran en una habitación para hacer algo y se quedan ahí, preguntándose “¿Por qué estoy aquí?” En la medida que aumentan los años, ocurre que la memoria disminuye. Pero, tenemos la esperanza de que nunca vamos a olvidar a Jesucristo.

“No dejes de recordar a Jesucristo,” exhortó Pablo a Timoteo, “descendiente de David, levantado de entre los muertos.” Ese es un excelente y sucinto resumen de la salvación divina como se promete tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Jesucristo fue descendiente de David, fue el prometido al que estaban esperando los creyentes. Por la fe en él, Noé entró en el arca con los animales. Por la fe en él, Abraham cruzó el desierto hacia un nuevo país. Por la fe en él, David tocó su laúd y compuso salmos para él. Por la fe en él, Isaías escribió su profecía y Malaquías dijo que iba a venir pronto. Todos ellos anhelaban ver el día en el que el Salvador que Dios prometió viniera para liberarlos de sus pecados.

Y vino. “No dejes de recordar a Jesucristo, levantado de entre los muertos,” escribió también Pablo. En esas palabras vemos a nuestro Salvador abandonado por el Padre por la carga de nuestros pecados. En esas palabras vemos las tiernas manos que lo bajan de la cruz y lo depositan en una tumba. Y luego, en la Pascua, vemos su triunfante resurrección, el sello de aprobación de Dios sobre todo lo que su Hijo había hecho. Sí, acuérdate de Jesucristo resucitado de entre los muertos. Mis pecados se han ido. Mi tumba se abrirá. El cielo es mi verdadero hogar.

Oración:

Señor, te pido que me concedas siempre recordar a Jesús para que pueda compartir el cielo con él en la eternidad. Amén.