ÉL VA A PERFECCIONAR LA OBRA

Estoy convencido de esto: el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús. Filipenses 1:6

¿Qué pasaría si mi permanencia en la fe dependiera de mí? ¿Qué pasaría si Dios le dijera al creyente: “Mira, yo te traje a la fe; ahora tú tienes que mantenerla funcionando”? Algunos piensan que así es en realidad; y creen también que ellos son los que la producen; y creen que pueden preservar la fe. A veces llegan al extremo de proclamar que “una vez creyente, creyente para siempre”.

Observe en dónde pone Pablo su confianza: señaló a Dios, “el que comenzó tan buena obra en ustedes”, les dijo a sus lectores. Lo que ocurre con la salvación, ocurre también con la fe: es la buena obra de Dios; él convierte al rebelde en bien dispuesto; él abre los corazones cerrados; él desarraiga la incredulidad y planta la fe. La fe es la buena obra de Dios en mi corazón.

Note también quién dice Pablo que va a llevar mi fe a la perfección: de nuevo, es Dios. Él no va a dejar el trabajo a medio hacer, va a seguir dándome la seguridad de que Jesús es mi Salvador, hasta que venga Cristo a llevarme para estar con él al cielo. Aunque la creación y el sostenimiento de la fe son obra de Dios, él me recuerda cuál es el medio por el viene la fe: por medio del poder de su evangelio en Palabra y sacramento. Él espera que yo use fielmente esos poderosos medios. Al igual que un avión de pasajeros se conecta a la fuente de abastecimiento de combustible, Dios me llama a conectarme a su evangelio. Cuando lo hago, él le da a mi fe el poder que necesita para sostenerse.

Oración:

Señor, te pido que me sostengas cerca de tu evangelio, por medio del cual tú reabasteces mi fe para el vuelo al cielo. Amén.