UNA PALABRA DE PERDÓN

Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Lucas 23:34

Las últimas palabras de las personas amadas son importantes. Nos acercamos a ellos para no perderlas. Las atesoramos cuando nuestros amados se han ido. Así también con las Palabras de Jesús desde la cruz. Ellas son como ventanas a través de las cuales podemos mirar su alma y ver su gran amor por los pecadores.

El sonido del martillo apenas había pasado cuando el Salvador habló. Su primera declaración desde la cruz no fue un grito de dolor o una maldición de odio. Fue una oración pidiéndole a su Padre que perdonara a quienes lo habían crucificado. Él oró: “Padre”. Esa palabra describe la magnitud del crimen de ellos. Ellos estaban matado al propio Hijo de Dios. ¿No debería ya su santa mano estar descendiendo para vengar la culpa de ellos y molerlos en pedazos? Jesús continuó: “Perdona”, utilizando una palabra que significó despedir, enviar fuera de la vista. Su Padre supo por qué Jesús oró así. Su Hijo estaba en la cruz pagando también los pecados de esas personas. Su sacrificio hizo su oración otra muestra de amor a sus enemigos. Jesús dijo: “a ellos”. Él no mencionó nombres para que yo pueda poner mi nombre allá. Él hizo que Lucas escribiera este relato para que yo pudiera leerlo.

Jesús continuó: “No saben lo que hacen.” Lo que ellos hicieron estaba mal, pero ellos no sabían a quién lo estaban haciendo. Cristo le estaba pidiendo a su Padre que les concediera a ellos tiempo de gracia en el cual ellos aprendieran que ellos habían crucificado a su propio Hijo, enviado a ser el Salvador de ellos. ¡Qué amor! Aún mientras que él muere para otorgarnos el perdón, él ora para que los que lo crucificaron a él puedan ser llevados a la fe y recibir los beneficios de ella.

Oración:

Señor, ayúdame a reconocer y apreciar que tú estabas orando por mí. ¡Diariamente yo necesito muchísimo tu oración! Amén.