TIENEN QUE NACER DE NUEVO

Había entre los fariseos un dirigente de los judíos llamado Nicodemo. Éste fue de noche a visitar a Jesús.

—Rabí —le dijo—, sabemos que eres un maestro que ha venido de parte de Dios, porque nadie podría hacer las señales que tú haces si Dios no estuviera con él.

—De veras te aseguro que quien no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios —dijo Jesús. […] No te sorprendas de que te haya dicho: “Tienen que nacer de nuevo.”

– Juan 3.1-4,7

Un hombre se acercó a un predicador y le preguntó, ¿Por qué, usted, reitera muchas veces la frase «Tienen que nacer de nuevo» cada vez que predica? El predicador, con una sonrisa amable le respondió: «porque tienen que nacer de nuevo».

¿Qué significa nacer de nuevo? ¿Cómo puedo hacer para nacer de nuevo? Son preguntas que saltan a la mente cuando se escucha acerca de esto. Nicodemo, que era un judío muy importante, quedó maravillado cuando escuchó a Jesús hablar sobre la necesidad de nacer de nuevo. Pensando que nacer de nuevo era nacer en el tiempo preguntó a Jesús: «¿Cómo puede uno nacer de nuevo siendo ya viejo? […] ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y volver a nacer?» (versículo 4). El Señor Jesucristo le aclaró que no se trataba de nacer en el tiempo cuando le dijo: «Lo que nace de padres humanos es humano; lo que nace del Espíritu es espíritu» (Juan 3:6; Dios Habla Hoy). Es como si le dijera: «Nicodemo, no importa cuántas veces nazcas de tu mamá seguirás naciendo igual de pecador».

Es verdad, nuestros padres nos heredaron una naturaleza pecaminosa que ofende a Dios y no quiere obedecer su voluntad (Romanos 8:7). El rey David confesó de sí mismo: «Yo sé que soy malo de nacimiento; pecador me concibió mi madre» (Salmo 51:5). A esa tendencia que nos empuja a pecar el apóstol Pablo llama el pecado y nosotros llamamos «pecado original». No somos pecadores por cometer pecados, al contrario, porque somos pecadores de nacimiento es que cometemos pecados. Los pecadores no pueden ver ni entrar al reino de los cielos a menos que nazcan de nuevo en naturaleza. Ya nacimos humanos pecadores, necesitamos «nacer de agua y Espíritu»

Nada pudimos hacer nosotros para nacer y tampoco nada podemos hacer para nacer de nuevo. Nacer de nuevo, del Espíritu, es ser engendrado por el Espíritu, es nacer de Dios (Juan 1:12). ¡Gracias a Dios que no necesitamos hacerlo! ¿Pero cómo sucede? «Por su propia voluntad nos hizo nacer mediante la palabra de verdad, para que fuéramos como los primeros y mejores frutos de su creación» (Santiago 1:18). Eso sucedió el día que fuimos bautizados.

Oración:

Señor, te doy gracias por el bautismo, pues allí me hiciste nacer de nuevo por el poder de tu Palabra. Amén.