SE QUITARÁ LA VIDA AL MESÍAS

Sabe, pues, y entiende que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas y sesenta y dos semanas; se volverán a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos.

Después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, y nada ya le quedará.

El pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario, su final llegará como una inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones.

—Daniel 9:25-26, RV95

Daniel tuvo el gran privilegio de recibir información segura acerca de lo que sucedería con Jerusalén muchos años después. Gabriel le dijo qué es lo que estaba determinado para la ciudad santa y el templo, que en ese momento estaban destruidos. Para una correcta interpretación de cualquier texto es de suma importancia discernir correctamente cuál es el sujeto principal del texto y cuales los verbos que refieren a él. Claramente el sujeto principal de esta sección es «el Mesías Príncipe». El Mesías es Jesucristo. Toda la Biblia trata de él, desde Génesis hasta Apocalipsis. Por tanto el tema de las setenta semanas también refiere a él. Ayer vimos que las seis cosas que sucederían como parte de las setenta semanas son efectuadas por el Mesías. Es importante tener muy en cuenta esto para comprender este capítulo de Daniel.

Siete semanas más sesenta y dos semanas suman sesenta y nueve. Eso significa que tendría que pasar un importante lapso de tiempo antes que el Mesías llegue. Estas semanas señalan acontecimientos notables. Las sesenta y nueve semanas estás divididas en dos períodos desiguales uno de siete semanas y el otro de sesenta y dos. El primer periodo involucra, la orden para restaurar y edificar Jerusalén. Después que el segundo periodo culmina, se quita la vida al Mesías (hoy sabemos que eso sucedió cerca del año 33 de nuestra era). Gabriel añade revelación adicional respecto a Jerusalén: el templo y la ciudad de Jerusalén, que serían reconstruidos dentro el periodo de las setenta semanas serán nuevamente destruidos. Esta última información es muy desoladora pues da conocer tres hechos trágicos: primero, el Mesías moriría (el Mesías, según la Biblia, es el rey que por derecho tiene su trono en Jerusalén); segundo, Jerusalén sería destruida, y; tercero, el templo también sería destruido. El destructor de la ciudad y el templo es «el pueblo de un príncipe que ha de venir» Este dato es importante pues señala al pueblo del que vendrá un príncipe notable en el futuro.

Oración:

Señor, tú revelaste tu palabra para nuestra edificación y enseñanza y no quieres que la interpretemos según nuestro parecer sino con el sentido que tú la diste. Por eso te suplico abras mis ojos espirituales para comprender las Escrituras. Amén.

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