¿CÓMO MIDE USTED EL AMOR DE DIOS?

Le pido [a Dios] que … los fortalezca a ustedes. . . para que puedan comprender, junto con todos los santos, cuán ancho y largo, alto y profundo es el amor de Cristo; en fin, que conozcan ese amor que sobrepasa nuestro conocimiento. Efesios 3:16-19

Mi esposa y yo tomamos clases de carpintería, juntos. Yo soy del tipo impulsivo que comienza a trabajar con la tabla sin medirla con mucho cuidado; mi esposa, que es más meticulosa por los años que ha pasado haciendo colchas, me da el metro, y dice: “¿Estás seguro de que tiene la longitud y la anchura que tú quieres?”

¿Qué instrumento de medición puedo usar para medir el amor de Dios? Pablo, que ya le ha agregado una cuarta dimensión a las tres usuales, me dice que es imposible hacer esa medida. Mi mente sencillamente no puede estirarse lo suficiente para medir la anchura, la longitud, la altura y la profundidad del amor de Dios. ¿Cómo podría yo medir un amor que sacrificó a su Hijo por mí, que no lo merezco? ¿Qué números debo escribir para un amor que dejó atrás el cielo para venir a la tierra, que llevó los pecados del mundo en sus santos hombros a la cruz del Calvario, que hizo que el Eterno exhalara su último suspiro en esa cruz? ¡Y todo por mi salvación! Mi mente no puede medir más allá de los primeros centímetros de las dimensiones de ese amor. Ese amor sobrepasa todo conocimiento.

Dios no me pide que mida su amor; me da el don de la fe salvadora para que crea en él. Y es por eso que Pablo ora pidiendo que “los fortalezca”. Solo el Espíritu de Dios, cuando obra por medio del evangelio, puede fortalecer mi corazón para que crea lo que mi mente no puede medir. Yo todavía trato de medir, no para entender, sino para maravillarme aún más del amor de Dios para mí.

Oración:

Santo Espíritu, te pido que me lleves a la Palabra, para que pueda entender más y apreciar más el amor de Dios. Amén.