— Oseas 14:4-5, Versión Moderna

Yo sanaré sus apostasías; los amaré de pura gracia: porque mi ira se ha apartado ya de ellos.

Yo seré como el rocío a Israel; echará flores como el lirio, y ahondará sus raíces como cedro del Líbano.

— Oseas 11:1-2

Desde que Israel era niño, yo lo amé; de Egipto llamé a mi hijo.

Pero cuanto más lo llamaba, más se alejaba de mí. Ofrecía sacrificios a sus falsos dioses y quemaba incienso a las imágenes.

— Oseas 10:12-13a, DHH

Les dije: Siembren ustedes justicia y recojan cosecha de amor. Preparen la tierra para un nuevo cultivo, porque es tiempo de buscar al Señor, hasta que él venga y traiga lluvia de salvación sobre ustedes.

Pero ustedes han cultivado la maldad, han cosechado la injusticia y han comido los frutos de la mentira.

— Oseas 6:1-3, RV95

Venid y volvamos a Jehová,

pues él nos destrozó, mas nos curará;

nos hirió, mas nos vendará.

Después de dos días nos hará revivir,

al tercer día nos levantará,

y viviremos delante de él.

Esforcémonos por conocer a Jehová:

cierta como el alba es su salida.

Vendrá a nosotros como la lluvia,

como la lluvia tardía y temprana viene a la tierra.

— Oseas 4:6, DHH

Mi pueblo no tiene conocimiento, por eso ha sido destruido.

Y a ti, sacerdote, que rechazaste el conocimiento, yo te rechazo de mi sacerdocio.

Puesto que tú olvidas las enseñanzas de tu Dios, yo me olvidaré de tus descendientes.

— Daniel 2:16,20, RV95

En aquel tiempo, dice Jehová, me llamarás Ishi, y nunca más me llamarás Baali. […] Te desposaré conmigo en fidelidad, y conocerás a Jehová.

— Daniel 12:2-3, RV95

Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados: unos para vida eterna, otros para vergüenza y confusión perpetua.

Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas, a perpetua eternidad.

— Daniel 9:27, RV95

Por otra semana más confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda.

Después, con la muchedumbre de las abominaciones, vendrá el desolador, hasta que venga la consumación y lo que está determinado se derrame sobre el desolador.

— Daniel 9:25-26, RV95

Sabe, pues, y entiende que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas y sesenta y dos semanas; se volverán a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos.

Después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, y nada ya le quedará.

El pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario, su final llegará como una inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones.

— Daniel 9:24, RV95

Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para

terminar la prevaricación,

poner fin al pecado

y expiar la iniquidad,

para

traer la justicia perdurable,

sellar la visión y la profecía

y ungir al Santo de los santos.