— Salmo 119:115

¡Malhechores, apártense de mí, que quiero cumplir los mandamientos de mi Dios!

 

 

 

 

 

— Salmo 119:105

Tu palabra es una lámpara a mis pies; es una luz en mi sendero. 

 

 

 

 

 

— Salmo 118:8, Reina Valera 1995

Mejor es confiar en Jehová que confiar en el hombre. 

 

 

 

 

 

— Salmo 117, Reina Valera 1995

Alabad a Jehová, naciones todas; pueblos todos, alabadlo, porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia, y la fidelidad de Jehová es para siempre. 

¡Aleluya! 

 

 

 

 

 

— Salmo 110:4

Juró Jehová y no se arrepentirá: «Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec». Reina Valera Revisada (1960)  

 

 

 

 

 

— Salmo 91:5-6, Nueva Biblia de los Hispanos.

No temerás el terror de la noche, Ni la flecha que vuela de día  Ni la pestilencia que anda en tinieblas,  Ni la destrucción que hace estragos en medio del día. 

 

 

 

 

— Salmo 91:1-2, NUEVA TRADUCCIÓN VIVIENTE (NTV)

Los que viven al amparo del Altísimo encontrarán descanso a la sombra del Todopoderoso. Declaro lo siguiente acerca del SEÑOR: Sólo él es mi refugio, mi lugar seguro; él es mi Dios y en él confío. 

 

 

 

 

— Salmo 89:1, RV 1995

Las misericordias de Jehová cantaré perpetuamente; de generación en generación haré notoria tu fidelidad con mi boca.. 

 

 

 

 

— Salmo 51:10

Esconde tu rostro de mis pecados y borra todas mis maldades. ¡Crea en mí, Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí! 

 

 

 

— Salmo 46:1-3

Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia. Por eso, no temeremos aunque se desmorone la tierra y las montañas se hundan en el fondo del mar; aunque rujan y se encrespen sus aguas, y ante su furia retiemblen los montes.