Él ha dado a su Hijo unigénito

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna.

— Juan 3:16

“Niño, ¿qué quieres para Navidad?” preguntó el llamado Santa en el centro comercial a un niño de siete años.

El niño respondió: “Quiero dos balones de fútbol, dos carros de control remoto, y dos sistemas de video juegos.”

“Bien,” respondió el llamado Santa, “esa es una solicitud muy especial. ¿Puedes decirme por qué quieres dos de cada cosa?”

El niño respondió sin dudar: “Para poder compartir.”

Al considerar esta respuesta notamos que la respuesta del niño no es grata. ¿Quiere él dos de cada cosa para compartir? No, él quiere dos de cada cosa para que sea fácil para él compartir, para que su compartir no conlleve sacrificio doloroso.

NOSOTROS DEJAMOS DE DARLE A DIOS TODO LO NUESTRO

¿Se está felicitando a usted mismo por su generosidad en la Navidad? Antes de que vaya tan lejos, sería bueno preguntar: “¿Doy no solamente en Navidad sino durante todo el año, sea dinero, ayuda, tiempo, atención, apoyo?¿o sólo doy lo que es fácil, razonable, y conveniente?¿Recibe Dios todo de mí, todo mi amor, devoción, y confianza?¿O he actuado como si existieran dos yos, de tal manera que puedo darme a mí y felicitarme por de vez en cuando dar a Dios algo de mí?”

Escondemos una falla fundamental. Pensamos que si damos algo a otros o a Dios, entonces merecemos la alabanza de Dios. Pero la verdad es que no merecemos su alabanza por nuestro amor. Merecemos su castigo por nuestro pecado de no amarlo a él y a las personas como debiéramos, y por eso necesitamos que él nos rescatara del castigo.

DIOS NOS DIÓ TODO

Por esa razón es que celebramos la Navidad: que Dios nos ama y vino a rescatarnos. Y esto es lo que nos hace recuperar el ánimo: Él no tuvo dos hijos para dar por nuestra salvación, él sólo tiene uno. Él sólo tiene un Hijo que envió del cielo a la tierra. Un Hijo vulnerable a la debilidad y al dolor en un cuerpo humano. Un Hijo para padecer las pruebas y tentaciones de la vida en la tierra. Un Hijo para padecer azotes, flagelación, y clavos en la cruz. Un Hijo para ser molido por la ira de él. Él tiene solo un Hijo que lo dio a usted. Y sin embargo, completamente sin coacción u obligación, con el pleno conocimiento de lo costoso y doloroso que sería el sacrificio e incluso con qué frecuencia usted y yo corresponderíamos a es maravilloso amor con amor superficial, “de tal manera amó Dios al mundo, [lo ama tanto a usted] que ha dado a su Hijo [único y] unigénito” (énfasis agregado).

Hay una cantidad interminable de cosas en la vida y en el corazón, que lo pueden llevar a usted a preguntarse si Dios verdaderamente se preocupa por usted. ¿Pero puede usted dudar que Dios lo ama a usted y está a su lado, si el dio a su Hijo unigénito por usted? ¿Puede usted dudar de su perdón o salvación, si Dios hizo el sacrificio perfecto por usted en la cruz y después resucitó a su Hijo a la gloria?

Puede usted pensar en algo mejor que el fruto del amor producido por él que envió a su Hijo unigénito para ser el Salvador de usted, que vivir alegremente y completamente para su Dios y para el prójimo.

Editor contribuyente Norman Burger, es pastor en la iglesia Pastor de las Colinas, en la ciudad de Lansing, estado de Michigan, EEUU.

© Forward in Christ. Todos los derechos reservados. Traducido y reimpreso con permiso.

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