ESPECIALES PALABRAS DE FE

«Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios viviente.»

Todo voto cuenta; la opinión de cada persona es importante. Esos son supuestos de las sociedades democráticas. La libertad de expresión garantiza el derecho a expresar cualquier punto de vista, pero ¿quién tiene la razón? Vivimos en una sociedad pluralista que defiende no una verdad, sino muchas aparentes verdades. ¿Pueden todas ellas ser igualmente correctas, aun si se contradicen mutuamente?

No hay otro campo donde el pluralismo es más evidente que en tema de la religión. Sin duda todos hemos escuchado a personas aparentemente piadosas diciendo: «Todos los caminos conducen al cielo; todos adoramos al mismo dios; nadie es el propietario de la verdad». Por supuesto esto también se aplica a las opiniones sobre Jesús: «Él es solamente un gran hombre que le enseñó a la humanidad a amarse y a aceptarse mutuamente»; «Él es el más grande maestro que jamás haya vivido»; «Simplemente él fue un mártir equivocado»; «Él es el campeón de los oprimidos y de los considerados lo peor de la sociedad».

LA CONFESIÓN DE PEDRO

Las opiniones acerca de Jesús no fueron muy diferentes en el tiempo de Jesús. Aun cuando su voz todavía resonó en los oídos humanos y sus milagros fueron visibles a los ojos humanos, las opiniones acerca de Jesús variaron. En una ocasión Jesús les preguntó a sus discípulos acerca de eso: «¿Quién dice la gente que soy yo?». Los discípulos le dijeron a Jesús lo que él ya conocía. Algunos lo confundieron con Juan el Bautista. Algunos pensaron que él era sólo un gran profeta y maestro. Otros pensaron que él podría ser un antiguo profeta que había resucitado.

A Jesús le interesaba más el punto de vista de los discípulos acerca de él. «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?» Simón Pedro respondió: «¡Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente!» (Mateo 16:15,16, RVC).

Pedro dio la respuesta correcta. Jesús es el Mesías prometido, escogido por Dios para ser el Salvador del mundo del pecado y de la muerte. Él es el verdadero Hijo del único verdadero Dios, sí, Dios mismo presente como un ser humano. La confesión de Pedro fue una convicción como una roca sólida dada a Pedro por Dios mismo. Sólo por la obra de Dos pudo Pedro confesar que Jesús es la Roca. Y la iglesia sería construida sobre esta verdad: Jesucristo, el Salvador del mundo, el Hijo del Dios viviente. En los días de Jesús, sólo hubo una verdad acerca de él y por qué vino a la tierra.

LA ÚNICA RESPUESTA CORRECTA

Todavía hay una sola respuesta correcta a la pregunta: «¿Quién es Jesucristo?». Esta respuesta es revelada por Dios a los corazones humanos sólo por Dios. Jesús es el único a quien Dios escogió para ser el sacrificio justo por los pecados del mundo. Él es el único camino de salvación, la única verdad acerca de Dios, y el único camino a la vida eterna con Dios en el cielo. Jesús dijo: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí» (Juan 14:6). No muchos caminos, no muchos puntos de vista, no muchas verdades; solo una.

El mundo continuará pensando que todas las opiniones acerca de Jesús son igualmente válidas, y afirmará que, como la belleza, la verdad depende de cada persona. Pero eso no cambiará la respuesta correcta a la pregunta: «¿Quién es Jesucristo?». Él fue y siempre será el Mesías, el Hijo de Dios, nuestro Salvador. Al ser creyentes en Jesús y cuando otros se unen a nosotros en esa fe, damos gracias a Dios de que él sigue obrando para poner nuevas piedras vivas sobre el fundamento, la base de la fe: Jesús el Mesías, el Hijo del Dios viviente. inspirado.

John Miller es pastor de la iglesia San Andrés, en la ciudad de Milwaukee, estado de Wisconsin, EEUU.

© Forward in Christ. Todos los derechos reservados. Traducido y reimpreso con permiso.

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