ORACIÓN CUANDO TEMO ENFERMARME DEL CORONAVIRUS

Querido Señor:

En tu Palabra, tú has dicho en 1 Juan. 4:18 que “en el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor”. Sé que tú me has amado con un amor perfecto. La prueba de eso es el hecho de que tú enviaste a tu propio amado Hijo para salvarme de la condenación que merezco por mis muchos pecados. Pero aún así, me siento muy temeroso en estos días. Temo enfermarme por el coronavirus que ha invadido todo el país. Se ha dicho que es una enfermedad que causa mucho sufrimiento. Da alta fiebre, una tos seca y dificultades para respirar. Algunos hasta mueren a causa del virus.

También los expertos han dicho que es una enfermedad muy contagiosa. Estoy tomando las precauciones indicadas, pero aun así temo enfermarme. Hay algunas iglesias que enseñan que el cristiano no tiene porqué enfermarse porque Cristo ya llevó nuestras enfermedades. Pero sé que esa es una mala interpretación de ciertos versículos bíblicos que aparentan decir eso. He leído en la Biblia que hay cristianos muy firmes en la fe, como Pablo, Timoteo, Epafrodito y Trófimo que se enfermaron y en algunos casos gravemente. Por eso sé que yo, que no tengo una fe tan fuerte como la de ellos, podría enfermarme y eso me da mucho miedo. No me gustaría nada tener que sufrir los dolores y las incomodidades que acompañan el coronavirus. Señor, te pido perdón por los temores que tengo porque sé que estoy así de temeroso por mi debilidad de fe.

Te doy gracias por el hecho de que Jesús mi Salvador tuvo una fe perfecta en ti, por mí, como mi Sustituto y que él ha pagado el castigo que yo merezco por mi fe tan débil. Por favor, envíame tu Espíritu Santo para fortalecer mi fe en base a lo que enseña tu Palabra. Quita así mis temores y ayúdame a confiar más y más en tu amor hacia mí y en tu buena voluntad para darme solamente lo que más me conviene aún en esta vida. Si, de acuerdo a tu perspectiva, lo mejor para mí sea sufrir la enfermedad del coronavirus, en ese caso, ayúdame a soportar los sufrimientos que acompañan esta enfermedad, siempre con gratitud en mi corazón por el hecho que no tendré que sufrir nunca el dolor mucho más grande del infierno. Pero, si es tu voluntad, te pido que me protejas de este virus. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén.