ORACIÓN PARA CUANDO HE PERDIDO
MI EMPLEO O FORMA DE SUSTENTO

Amoroso Padre celestial, te confieso que aunque la Biblia dice que eres amor, a veces dudas entran en mi corazón. A causa del coronavirus (o cualquiera sea la situación, el negocio o la empresa donde trabajo tiene problemas porque ya no puede vender sus productos o en mi negocio ya nadie compra como antes o no puedo trabajar). Por eso, ya no tengo empleo y no tengo la manera para conseguir otro porque ninguna empresa está contratando empleados al estar todas en la misma situación. Pronto no tendré más fondos para comprar comida para mi familia.

Mi familia (esposa y mis hijos, si aplica) están angustiados. Mis amigos y vecinos también están casi sin esperanza. Algunos saben que soy un cristiano y me preguntan: ¿Cómo puede Dios permitir que todo el mundo esté sufriendo así? Confieso que esa duda también ha entrado en mi corazón. No veo cómo esto puede tener un buen resultado. Tu palabra dice que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien. Pero no veo cómo algún bien podría salir de esta tragedia. Aún así, te pido perdón por estas dudas. Sé que es un pecado pensar mal de tí o criticarte. Reconozco que tales pensamientos pueden entrar en mi corazón solamente cuando olvido lo que ya has hecho por mí y por todo el mundo al enviar a tu Hijo a este mundo para salvarme de la condenación del infierno que merezco por mis pecados. Sé que el infierno sería mil veces peor que cualquier sufrimiento que pueda experimentar en esta vida. Por eso, aunque todavía siento cierta rebeldía en mi corazón, te doy gracias porque me has dado la verdadera prueba de tu amor que es el hecho de que Jesús llevó una vida perfecta, sin dudas y lo hizo por mí como mi sustituto y que Él ha pagado ya el verdadero castigo que merezco por mis muchas dudas cuando murió en la cruz.

Ayúdame!, para que no dudar tanto, a siempre enfocar mi atención en lo que Jesús ya hizo por mí por el gran amor que tiene por mí. Pon en mi corazón la confianza que todo lo que dices en tu Palabra es verdadero aún cuando toda la evidencia parezca ser contrario a esto. Te confieso que me siento muchas veces muy débil en la fe e incapaz de seguir creyendo en tí y en tu amor. Pero tu Palabra me dice que la fe es obra tuya y por eso te pido a tí que me guardes a mí y a mi familia en esta fe en tu amor y en la salvación que Jesús ha ganado para nosotros. También pido que sigas dándonos el pan de cada día y que nos ayudes a estar conformes con todo lo demás que nos suceda hasta que al final entremos al cielo donde jamás habrá sufrimiento de ningún tipo. Lo pido todo en el nombre de Jesús, mi Salvador. Amén.