Salmo 5:8-12 NVI

“Señor, por causa de mis enemigos,
dirígeme en tu justicia;
empareja delante de mí tu senda.
En sus palabras no hay sinceridad;
en su interior sólo hay corrupción.
Su garganta es un sepulcro abierto;
con su lengua profieren engaños.
¡Condénalos, oh Dios!
¡Que caigan por sus propias intrigas!
¡Recházalos por la multitud de sus crímenes,
porque se han rebelado contra ti!
Pero que se alegren todos los que en ti buscan refugio;
¡que canten siempre jubilosos!
Extiende tu protección, y que en ti se regocijen
todos los que aman tu nombre.
Porque tú, Señor, bendices a los justos;
cual escudo los rodeas con tu buena voluntad.”

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