—Eclesiastés 1:1; 2:18,19 RV95

«Vanidad de vanidades —dijo el Predicador—; vanidad de vanidades, todo es vanidad». […] aborrecí todo el trabajo que había hecho debajo del sol, y que habré de dejar a otro que vendrá después de mí. Y ¿quién sabe si será sabio o necio el que se adueñe de todo el trabajo en que me afané y en el que ocupé mi sabiduría debajo del sol? Esto también es vanidad.