— Isaías 40:1-2, Reina Valera 1995

«¡Consolad, consolad a mi pueblo!», dice vuestro Dios. Hablad al corazón de Jerusalén; decidle a voces que su tiempo es ya cumplido, que su pecado está perdonado, que doble ha recibido de la mano de Jehová por todos sus pecados.