— Lucas 1:46-49

Entonces dijo María:  

—Mi alma glorifica al Señor,  

y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador, porque se ha dignado fijarse en su humilde sierva.  

Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho grandes cosas por mí.  

¡Santo es su nombre!