— Lucas 1:28-29

Por tanto, Jehová, que redimió a Abraham, dice así a la casa de Jacob: 

El ángel se acercó a ella y le dijo:  

—¡Te saludo, tú que has recibido el favor de Dios! El Señor está contigo.  

Ante estas palabras, María se perturbó, y se preguntaba qué podría significar este saludo.