EL ÚNICO CAMINO A LA COMUNIÓN CON EL PADRE

Les anunciamos lo que hemos visto y oído, para que también ustedes tengan comunión con nosotros. Y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo. 1 Juan 1:3

La palabra comunión, o compañerismo, es muy importante en el Nuevo Testamento; viene de una raíz que significa “tener cosas en común”. ¿Escucha lo que nos está diciendo Juan? Por medio del Cristo Niño, puedo recuperar lo que una vez tuvieron Adán y Eva con Dios: ellos compartían todas sus bendiciones, caminaban con él en todos sus caminos; para ellos, la vida era un cielo perpetuo porque era una perfecta relación con Dios.

Hay un solo camino para regresar a esa bendita comunión con el Padre; un solo camino para que pecadores como yo estén al lado de Dios; una única manera de mirarlo y ver que me sonríe; hay una sola manera de estirar mi mano y hacer que él la llene de bendición tras bendición; una sola manera para que yo cierre mis ojos por última vez y los abra en el cielo. ¡Por medio del niño en el pesebre de Belén y del Cristo en la cruz del Calvario!

En Europa, vi una escena de la natividad que un noble le había encargado a Alberto Duero, para que la pintara. En medio de la sagrada familia, de los pastores y de los reyes magos, el artista pintó también la familia del noble. ¿No es eso todo lo que significa el Niño Cristo? Él vino a la tierra, tomó mi carne, se convirtió en mi hermano, para hacerme hermano suyo en la familia de Dios; vino a buscar y a salvar a una familia perdida; vino a pagar mis pecados y a sumergirse en mi infierno para que yo pudiera volver a ser uno con mi Padre.

Oración:

Te doy gracias, Señor Jesús, porque restauraste la comunión que ahora tengo con mi Padre. Amén.