(Lectura de la Biblia en tres años: Números 21:1–20, Marcos 10:46–52)

JESÚS SANA A BARTIMEO

—¿Qué quieres que haga por ti? —le preguntó [Jesús].
—Rabí, quiero ver —respondió el ciego [Bartimeo].
—Puedes irte —le dijo Jesús—; tu fe te ha sanado.
Al momento recobró la vista y empezó a seguir a Jesús por el camino.

—Marcos 10:51–52

Por todo lugar surgen predicadores que prometen sanar a los enfermos que asistan a sus reuniones. Pero muchos salen de tales reuniones igual de enfermos, pero más frustrados que cuando llegaron. Cuando preguntan por qué no sanaron, se les culpa de no tener fe. ¿Esa es la respuesta de la Biblia? ¡No!

La fe no es algo que el ser humano puede lograr por su propia decisión o empeño. La fe bíblica es un don que Dios, el Espíritu Santo, obra en el ser humano por medio del poder del evangelio, la viva y eficaz palabra de Dios. El que tiene fe, la posee porque Dios le buscó y le suministró esa fe. (Isaías 55:10–11 cf. Juan 6:44; 15:16; Romanos 10:17; 1:16; 3:10–11; Hebreos 4:12.)

Cuando Bartimeo suplicó a Cristo ser sano de la vista evidenció fe en Él como el Mesías prometido al llamarlo «Hijo de David». Eso significa que Bartimeo confiaba en Jesucristo como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. ¿Por qué Jesús le dice «tu fe te ha sanado»? Lo que Jesús le dijo parece apoyar las a los que hoy prometen sanar a los enfermos milagrosamente. Pero no es así. En la forma de hablar del pueblo hebreo abunda bastante el empleo de la metonimia, que consiste en designar algo con el nombre de otra cosa tomando el efecto por la causa o viceversa: el autor por sus obras, el signo por la cosa significada, etc. Así, cuando Jesús dice: «preséntate al sacerdote y lleva por tu purificación lo que ordenó Moisés, para que sirva de testimonio» (Marcos 1:44), significa el mandamiento que Dios ordenó a Moisés escribir. Cuando leemos que «La oración de fe sanará al enfermo» (Santiago 5:15) significa que Dios, a quien se ora, sanará al enfermo. Así lo que Jesús en realidad dice a Bartimeo es que «Cristo, en quien tienes fe, te ha sanado». Muchos siervos de Dios, notables por su gran fe, no fueron sanados (Pablo, Eliseo, Tito: 2 Corintios 12:8; 2 Reyes 13:14; 1 Timoteo 5:23). El Señor no ha prometido sanar a todos todo el tiempo. Cristo vino para darnos salvación gratuita por sus meritos. En gratitud vamos a querer vivir contentos tanto si somos sanados o no. Dios promete que en el cielo no hay enfermedad ni muerte.

Oración:
Señor, te agradezco por salvarme por los méritos de tu Hijo. Te suplico que, por el poder del evangelio, me afirmes en la verdadera fe para que en fruto de arrepentimiento pueda temerte, amarte, y confiar en ti sobre todas las cosas y vivir agradecido tanto cuando me sanas como cuando no lo haces. Amén.

www.cristopalabradevida.com/

Meditaciones son presentadas por Publicaciones Multilingües-WELS y www.CristoPalabraDeVida.com.

Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional.

Todas las citas bíblicas, a menos que se indique lo contrario, están tomadas de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional®, NVI®. Copyright © 1986, 1999, 2015 por Biblica, Inc. ™ Todos los derechos reservados en todo el mundo.