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“¡Alaben al Señor, invoquen su nombre! ¡Que los pueblos reconozcan sus obras! ¡Canten, sí, cántenle salmos! ¡Proclamen todas sus maravillas! ¡Regocíjense en su santo nombre! ¡Alégrense de corazón los que buscan al Señor! ¡Busquen el poder del Señor! ¡Busquen siempre a Dios!¡Recuerden sus grandes maravillas, sus hechos prodigiosos y sus sabias sentencias!” (Salmo 105:1-5).

¡De boca y corazón load al Dios del cielo!

Los términos piadoso, santo y religioso algunas veces se aplican con desdén a los cristianos. Los comentarios desdeñosos sugieren que el cristiano considera la alegría como un vicio, y puede haber cristianos equivocados que crean que si usted toma la religión con seriedad, no se permitirá darse el gusto de cantar o de sonreír alegremente.

Pero es verdad que hay veces en que el cristiano sincero tiene buenos motivos para estar triste. Este es el caso en particular cuando comienza la adoración dominical con estas palabras: “Soy por naturaleza pecador”. Pero entonces escucha al pastor decir: “Tus pecados te son perdonados”. Este mensaje de gracia se repite en las lecturas de la Escritura y en el sermón. Y entonces el cristiano responde a la invitación de nuestro salmo para agradecerle al Señor, para cantarle salmos y glorificar su santo nombre. La liturgia es una cadena dorada de alabanzas. Nos pide agradecer a Dios de boca y corazón, y también con las manos. En la frase “Gloria sea a ti, ¡oh Señor!”, en los himnos y en el “Amén” final, se nos invita a cantar alabanzas con regocijo a Dios.

El cristiano que el domingo por la mañana alza su voz en alabanza por la misericordia y las obras maravillosas de Dios debe tener en mente este estribillo cada día de su vida. En el hogar o fuera del hogar, en el trabajo o en el juego, en su conversación y en su comportamiento no debe ocultar la alegría que hay en su corazón por las obras maravillosas de un Dios bondadoso y perdonador. Para él la obra de su congregación y el programa misionero del sínodo serán invitaciones para dar a conocer las obras salvadoras del único y verdadero Dios entre la gente de todas partes.

No solo el Día de Acción de Gracias, sino todos los días recuerde el mensaje de acción de gracias. Recuerde agradecer a Dios todas sus bendiciones de boca y corazón, y también con las manos. Recuerde el mejor motivo de acción de gracias mientras canta: “Crea en mí, ¡oh Dios!, un corazón limpio: y renueva un espíritu recto dentro de mí”. Recuerde también las palabras finales de este cántico: “Restitúyeme el gozo de tu salvación”. Esta es la alegría que él ha restablecido y da lugar a que digamos junto con David en el Salmo 51:13: “Así instruiré a los pecadores en tus caminos; así los pecadores se volverán a ti”.

 

¡De boca y corazón load al Dios del cielo —y también con nuestras manos! Amén.

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