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Además, Juan testificó, diciendo: “Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y que permaneció sobre él. Y yo lo he visto y testifico que éste es el Hijo de Dios”. (Juan 1:32,34)

JUAN BAUTIZA A JESUCRISTO

El bautizo de Jesús fue el principio de su ministerio público. El apóstol Mateo escribe acerca de lo que Jesús dijo a Juan el Bautista antes de su bautismo: “Permítelo ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia” (Mateo 3:15). El bautismo de Jesús mostró que tenía la aprobación de Dios. Esto se muestra especialmente cuando desciende el Espíritu Santo sobre Jesús en forma de paloma y cuando el Dios Padre dice: “éste es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia” (Mateo 3:17). En su bautismo Jesús estaba cumpliendo absolutamente la voluntad de su Padre. En el bautismo de Jesús Juan estaba anunciando públicamente la llegada del Cristo, el Mesías.

Jesús no necesitaba ser bautizado para que fuera limpiado de sus pecados. Sin embargo, como nuestro Redentor él tomó nuestro lugar. El apóstol Pablo nos dice: “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros seamos justicia de Dios en él” (2 Corintios 5:21). El bautizo de Jesús es un ejemplo para nosotros, sus seguidores. En el bautismo, Jesús perdona nuestros pecados y nos hace hijos de Dios. En tiempos de dificultades y de sufrimiento podemos recordar nuestro bautismo. Cuando las dudas surjan en nuestra mente, recuerde que Dios nos hizo suyos. Es maravilloso saber las buenas nuevas de que “nos salvó… por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo” (Tito 3:5).

Oración:

Oh Dios, gracias por enviar a Jesús para ser nuestro Salvador. Permite que siempre te demos las gracias porque en nuestro bautismo él nos da la vida espiritual y nos recuerda que somos tus hijos. Amén.

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