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“Que librados [por Dios] de nuestros enemigos, sin temor lo serviríamos en santidad y en justicia delante de él todos nuestros días”. (Lucas 1:74,75)

ALABE A DIOS TODA SU VIDA

Algunas veces no alabamos a Dios como deberíamos. Zacarías, en su cántico de alabanza, nos recuerda que todos los días de nuestra vida cristiana deberían ser de alabanza a Dios. Nuestro Salvador vino para que le “[sirviéramos] en santidad y en justicia… todos nuestros días”.

Es Dios, y sólo él, quien hace que le sirvamos. Como creyentes le servimos, no porque estamos obligados, sino porque queremos hacerlo por amor a lo que Jesús hizo por nosotros. Los hijos de Dios saben su voluntad y desean seguirla, queremos hacer lo que Dios quiere que hagamos.

¿Cómo podemos mostrar amor a Dios si no lo mostramos a aquellos que él ha puesto cerca de nosotros? Al servir a nuestro Dios Salvador querremos llevar una vida santa y piadosa, de esa manera mostramos nuestra alabanza a Dios. También alabamos a Dios diciéndole a otros acerca de él. Note que debemos servirlo “sin temor”. Notamos que cuando deseamos servir al Señor a diario en nuestra vida, con frecuencia encontramos que no es fácil hacerlo. Tenemos que trabajar para ser: esposos, esposas, padres e hijos, empleados y jefes, maestros y estudiantes cristianos. Necesitamos el poder de Dios para ser santos y piadosos.

Martín Lutero una vez dijo: “Tenemos que: creer, vivir, amar y trabajar, como si Jesucristo hubiera muerto ayer, hubiera resucitado hoy, y como si fuera a venir mañana”. Tal vez Lutero estaba pensando en las palabras de Zacarías con respecto a servir a nuestro Salvador sin temor, en santidad y piedad, mientras vivamos. Así es como alabamos a Dios.

Oración:

Señor, llena nuestro corazón con la fe en Jesús para que mientras vivamos te respondamos con alabanza. Amén.

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