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158HVida eterna

Kenneth L. Brokmeier

En marzo de 2012, alcancé un hito social. Cumplí 50 años. Mis miembros se deleitaron con la oportunidad que tuvieron de hacer apacibles bromas después del servicio de Cuaresma de mitad de semana. Les agradecí su sentido del humor y la torta de cumpleaños que disfrutamos esa noche.

Para mi cumpleaños compré la afiliación a la Asociación Norteamericana de Personas Pensionadas, conocida como AARP. Los descuentos de mi tarjeta AARP han pagado más del costo de afiliación. La membresía otorga una suscripción a la revista AARP. Yo no leo cuidadosamente esta publicación bimestral, pero tomé la edición Abril/Mayo 2013. Al observar la tabla de contenido, me llamó la atención el titular “¿Vida eterna? ¿De veras?”. Tuve que investigar.

La frase inicial decía, “Creo que quien quiera vivir más de 100 años puede hacerlo.” El artículo se refería al billonario David Murdock, quien acababa de cumplir 90 años. En resumen Murdock cree que los nutrientes en frutas, vegetales, semillas, y cáscaras tienen la clave para la longevidad. Está tan convencido que ha encabezado la inversión de seiscientos millones de dólares en la Universidad de Investigación en Carolina del Norte (NCRC), ubicada en 350 acres en la ciudad de Kannapolis, N.C. La NCRC tiene más de un millón de pies cuadrados de laboratorios y oficinas. El propósito de la investigación es descubrir el poder de las plantas de dar vida y dárselo a las personas.

¿Qué es lo que tanto motiva a Murdock para promover este proyecto? Tal vez es porque por más de 25 años, Murdock ha lamentado la muerte de Gabriela, una de sus esposas. Ella murió de cáncer. Él piensa que ciertas comidas contribuyeron a su enfermedad. Uno siente que su búsqueda de la nutrición es parte de su duelo, lo cual le ayuda a soportar su pérdida.

En alguna manera elogio los esfuerzos de Murdock. La investigación para cambiar los hábitos alimenticios de muchos, incluyendo los míos, para incluir más frutas y vegetales bien puede permitir una más larga vida terrenal.

Sin embargo, suficientemente irónico, los cristianos sabemos que fue el consumo de una fruta, la fruta prohibida en el Edén, lo que trajo la muerte al mundo.

¿Entonces viviré 100 años? Tal vez una mejor pregunta podría ser, ¿quiero vivir 100 años? En mis 14 años como pastor parroquial he celebrado más de 70 funerales. Sólo dos de ellos fueron para personas que tenían un siglo o más. Ambos estaban más que listos para ir al hogar celestial.

Moisés, quien vivió más de 120 años, dijo, “Los días de nuestra edad son setenta años; Y si en los más robustos son ochenta años, Con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, Porque pronto pasan, y volamos.” (Salmo 90:10). ¡Qué verdad! Al final, ninguna cantidad de ejercicio ni dieta controlada de frutas y vegetales, impedirá que en el futuro la muerte golpee nuestras puertas.

Al tener la esperanza y deseo de vivir hasta los 100 años, los creyentes confesamos con David, “Mis tiempos están en tus manos” (Salmo 31:15).

A pesar de todo, Murdock francamente expresó, “Me interesa mantenerme vivo por la eternidad.” ¿Es eso posible? Como cristianos sabemos que la respuesta es “¡Sí!”

Pero la receta para vivir eternamente no se encuentra en consumir una fruta completa, cáscaras, corazones, y semillas. El secreto, el cual verdaderamente no es un secreto de ninguna manera, se centra en comer el cuerpo de Jesús. Él es el pan de vida, por eso él promete que quienquiera que come este pan vivirá por la eternidad (Juan 6:41-58).

Por lo tanto tenemos a Jesús como nuestra verdadera ayuda.

El editor contribuyente Kenneth Brokmeier es pastor en la iglesia Nuestro Salvador, en la ciudad de Brookings, en Dakota del Sur.

© Forward in Christ. Todos los derechos reservados. Reimpreso con permiso.

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