(Lectura de la Biblia en tres años: Éxodo 1, Mateo 15:29–39)

APRECIANDO EL DON DIVINO DE LA VIDA POR MOTIVOS CORRECTOS

Habló el rey de Egipto a las parteras de las hebreas, una de las cuales se llamaba Sifra y la otra Fúa, y les dijo:
—Cuando asistáis a las hebreas en sus partos, observad el sexo: si es hijo, matadlo; si es hija, dejadla vivir.
Pero las parteras temieron a Dios y no hicieron como les mandó el rey de Egipto, sino que preservaron la vida a los niños.

—Éxodo 1:15–17, Reina Valera 1995

Muchas culturas valoran la vida como una prioridad. Por ejemplo el hinduismo practica el vegetarianismo pues tiene por principio no matar seres vivos ni siquiera para comerlos y algunas mujeres conocidas como «jainas» usan el mukha-vastrika, un barbijo o cobertura para la boca, para impedir que los insectos entren accidentalmente y mueran. ¿Cuánto valora usted la vida y por qué?

El Éxodo es el segundo libro de la Biblia. En el capítulo que hoy corresponde al programa de lectura de toda la Biblia en tres años nos narra la historia de cuando el rey de Egipto implantó un cruel control de la natalidad sobre el pueblo de Israel. Por el temor a que los israelitas aumenten mucho en número de modo que lleguen a ser poderosos, mandó a las parteras que maten a los varones recién nacidos. Ellas desobedecieron al rey y dejaron vivir a los bebes. Puesto que trabajaban como parteras es fácil concluir que ellas valoraban la vida humana y querían ayudar a dar a luz vidas humanas y no matarlas. Sin embargo la Biblia nos dice que ellas tenían otro motivo para desobedecer al rey: «temían a Dios». En la Biblia «temer a Dios» significa que tener fe en él. Un temeroso de Dios es un creyente. Estas parteras eran creyentes en el Dios verdadero. Su fe en él es la que las movió a desobedecer al rey, no porque la orden del rey sea abusiva, sino porque era una orden contra lo que Dios manda. Cuando la autoridad civil nos manda desobedecer a Dios, entonces los creyentes dicen: «¡Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres!» (Hechos 5:29 cf. Daniel 3:16–18). Cuando un creyente tiene esta convicción no desobedece por rebeldía a la autoridad establecida, ni por pensar que tiene valores superiores a los de los demás. Lo hace, en gratitud a la bondad inmerecida que ha recibido de Dios. Esa gratitud lo mueve a expresar su amor a Dios queriendo obedecer su voluntad por encima de las demás. Por cuanto las parteras temieron a Dios, él las bendijo con numerosa descendencia (Éxodo 1:20,21).

Oración:

Gracias Señor te doy por tu gran misericordia y por tu amor que no merezco, pues me salvaste y me atribuiste los méritos de Jesucristo. Concédeme temerte y amarte a Dios, de modo que no haga mal ni cause daño a mi prójimo en su cuerpo; sino que lo ayude y le sea útil en toda necesidad material. Amén.

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