LA DOBLE MISIÓN DE JESÚS

Alguien preguntó: «Si creemos que ambas la santa vida de Jesús y su muerte inocente son necesarias para nuestra salvación, ¿por qué muchas veces escuchamos muy poco acerca de su santa vida cuando casi siempre se menciona su muerte?»

El Profesor James F. Pope ofrece la siguiente respuesta:

Su pregunta es importante porque ella destaca la doble misión que Jesús asumió como nuestro Salvador.

EL PROBLEMA

La misión de Jesús fue necesaria porque nosotros fallamos en vivir como Dios quiere. Nosotros tenemos que ser santos como él es santo, y perfectos como él es perfecto (Levíticos 19:2; Mateo 5:48). La triste realidad es que nosotros ni siquiera llegamos cerca. Desde el comienzo de nuestra vida, ya estamos muertos espiritualmente por tener la naturaleza pecaminosa, y luego diariamente no logramos el requisito de perfección de Dios. Esa falla merece el castigo del Dios santo y poderoso, pero Jesús vino a rescatarnos.

LA SOLUCIÓN

Jesús «nació de una mujer y sujeto a la ley, para que redimiera a los que estaban sujetos a la ley» (Gálatas 4:4,5 RVC).  La milagrosa concepción de Jesús significó que él entró en nuestro mundo como ser humano sin naturaleza pecaminosa, y eso permitió que él cumpliera la misma ley que él había establecido; lo hizo perfectamente.  «Fue tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado» (Hebreos 4:15 RVC). Jesús vivió como nosotros debemos vivir, y también fue a la cruz para sufrir el castigo que nuestras vidas imperfectas merecían.

En su explicación del Catecismo de Lutero, el Profesor David Kuske destaca la importancia de la vida y la muerte de Jesús para nuestra salvación. Al final de cada mandamiento, hay una pregunta: «¿Cómo nos salvó Jesús de nuestros pecados contra los Primero/Segundo/Tercer Mandamientos?» La respuesta bíblica es que Jesús nos salvó cumpliendo cada uno de esos mandamientos y también por morir por nuestros pecados. La santa vida de Jesús (es decir su «obediencia activa») y su muerte sacrificial (es decir su «obediencia pasiva») son necesarias para nuestra salvación. Y si ambas son necesarias, entonces usted tiene expectativas realistas de escuchar ambas en los sermones.

EL ÉNFASIS

Y entonces, si en los sermones la santa vida de Jesús recibe menos atención que la cruz, ¿cuál es la razón para eso? Un par de pensamientos vienen a la mente. Uno se refiere al año eclesiástico de la iglesia; otro, el arte de la iglesia.

Tenemos una temporada del calendario eclesiástico dedicada a la obediencia pasiva de Jesús, ¿verdad? La Cuaresma. Esta temporada da la oportunidad de un peregrinaje espiritual anual a la cruz. Y entonces, ¿qué hay respecto a la parte del calendario dedicado a la obediencia activa de Jesús? No hay una temporada entera dedicada a su obediencia activa como tal, pero hay algunas ocasiones. Históricamente, el centro del servicio de adoración del día de Año Nuevo es la circuncisión y el nombre dado al niño Cristo. Cuando José y María llevaron a Jesús al templo para circuncidarlo de acuerdo con la ley de Dios, esto fue parte de la obediencia activa de Jesús en que él se sometió y guardó toda la ley de Dios. Y también está el primer domingo de Cuaresma. Ese día recordamos a Jesús en el desierto venciendo las tentaciones de Satanás.

Más allá de eso, el texto bíblico del sermón, no el día del calendario eclesiástico, dará oportunidades a los pastores para destacar la obediencia activa de Jesús. Los textos que contienen dirección e instrucción para la vida cristiana o que hablan de la vida pecaminosa son oportunidades para que los pastores dejen alumbrar la luz de Cristo, quien no pecó y siempre hizo lo correcto. ¡Que aprovechemos de estas oportunidades!

Y luego hay el arte eclesiástico. En la cruz tenemos un maravilloso recordatorio visible de la obediencia pasiva de Jesús, pero ¿qué imagen trae a la mente la obediencia activa de Jesús? Tal vez la falta de tal símbolo contribuye a la percepción o realidad de que la santa vida de Jesús recibe menos atención que su muerte sacrificial.

Sin embargo, ambos aspectos de la misión salvadora de Jesús – su vida perfecta y su muerte inocente – merecen nuestra atención en los sermones y nuestra alabanza en la vida.

– Editor contribuyente James Pope es profesor de La Universidad Martín Lutero, en la ciudad de New Ulm, estado de Minesota, EEUU. Es miembro de la iglesia San Juan, en la misma ciudad

© Forward in Christ. Todos los derechos reservados. Traducido y reimpreso con permiso.

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