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(Lectura de la Biblia en tres años: Éxodo 31:1–17, Mateo 24:14–19)

CON LA MIRADA PUESTA EN EL CIELO

Ya que han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la derecha de Dios. Concentren su atención en las cosas de arriba, no en las de la tierra, pues ustedes han muerto y su vida está escondida con Cristo en Dios.

—Colosenses 3:1-3

Hoy los teléfonos inteligentes se venden al mismo precio que hace años atrás se vendían sus imitaciones. Por eso es difícil encontrarlos ahora en el mercado. Nadie los necesita pues los genuinos son accesibles. No sucede así con las cosas espirituales.

En los profetas está escrito: «¿No ha determinado el Señor Todopoderoso que los pueblos trabajen para el fuego y las naciones se fatiguen por nada?» «No los podrán librar ni su plata ni su oro en el día de la ira del Señor. En el fuego de su celo será toda la tierra consumida; en un instante reducirá a la nada a todos los habitantes de la tierra.» (Habacuc 2:13; Sofonías 1:18) Por tanto todo lo material está sujeto a vanidad. Poner la mira en la gloria del mundo es confiar en vana ilusión solo lo celestial permanecerá eternamente.

Por esto Pablo, nos recuerda que en el bautismo nuestra condición espiritual cambia de ser objetos de condenación a ser miembros de la familia de creyentes de Dios, que disfrutan de una forma de vida completamente nueva en Cristo. Lo hace para exhortarnos a permanecer con la mente puesta en el destino eterno al que Cristo nos ha llamado. Con ello despierta nuestra conciencia a fin de que nos percatemos que Dios no toma el pecado a la ligera. Él, en su santidad y en su justicia perfecta exige que el pecado sea castigado. Todos los que continúan en pecado y rehúsan el perdón de Dios en Cristo Jesús un día enfrentarán la terrible ira de Dios por estos pecados, si no es aquí en esta tierra, entonces es seguro que será en la eternidad. Nuestra vieja naturaleza nos arrastra hacía el pecado y la condenación. Por tanto necesitamos una renovación diaria de nuestra nueva criatura mediante el uso fiel y regular del evangelio en la Palabra y en los sacramentos. En gratitud vamos a querer fijar la mirada en Cristo y sus méritos.

Oracion:

Haz, SEÑOR, que la luz de tu Palabra brille siempre en nuestros hogares. Afírmanos en la fe que nos otorgaste en el Santo Bautismo; de manera que podamos crecer en la fe y en la obediencia a tu voluntad. Amén

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Meditaciones son presentadas por Publicaciones Multilingües-WELS y www.CristoPalabraDeVida.com.

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