EL REGALO PERFECTO

¡Gracias a Dios por su don inefable! 2 Corintios 9:15

A veces escuchamos sobre lo difícil que es encontrar el regalo perfecto para alguien que lo tiene todo; pero, ¿cuál es el regalo perfecto alguien que no tiene nada y lo necesita todo? Eso es lo que Dios me dio en Navidad.

Cuando Dios puso a su Hijo en el pesebre, me dio todo. Yo necesitaba el perdón, él me dio a su Hijo que vino del cielo a lavar mis pecados con su preciosa sangre. Yo necesitaba la paz con Dios, él me dio al Príncipe de Paz, que me regresó a una bendita relación con el Padre. Yo necesitaba poder contra el pecado, él me dio al poderoso Señor que derrotó a Satanás en el desierto y más aún en la cruz. ¿Cómo puede el diablo conservar las esposas del pecado sobre mí, cuando Cristo es la llave que las abre? Yo necesitaba consuelo en las aflicciones de la vida, él me dio al viviente Salvador, que seca todas mis lágrimas. Yo necesitaba seguridad en el momento de la muerte, él me dio a Jesús resucitado, que ya ha vencido la muerte, no solo por él, sino también por mí. Yo no tenía nada, pero con el regalo del Salvador, Dios me dio todo lo que necesitaba. ¡Gracias a Dios por su regalo indescriptible!

¿Por qué me prodiga él ese regalo? Aquí encaja de nuevo la palabra indescriptible. ¿Cómo podría yo describir o explicar el amor que movió a Dios a enviar a su Hijo al pesebre? ¿Qué lenguaje podría pedir prestado para alabarlo por un regalo tan grande para mí, que era su enemigo? En su gran amor, Dios dio todo lo que tenía para que yo pudiera tener todo lo que necesitaba. Gracias sean dadas a Dios por su indescriptible amor.

Oración:

Señor Dios, te doy gracias porque me diste en el Salvador exactamente lo que necesitaba. Te pido que me ayudes a alabarte siempre por tu amor. Amén.