PAZ PARA EL VIAJERO CANSADO

Nuestro más grande explorador ha traído la luz a los lugares más oscuros. Su resurrección en la mañana del Domingo de Resurrección ha demostrado el éxito de su viaje.

Existe una mística romántica que rodea a los exploradores quienes han alcanzado los lugares más extremos de la tierra. Los nombres de quienes han hecho esto tienen un encanto heroico. Los exploradores y aventureros han llegado más allá de la geografía conocida, para así dar a conocer esos lugares.

LOS EXPLORADORES ENFRENTAN LUGARES DESCONOCIDOS

Leif Ericson fue desterrado de Islandia. Él navegó hacia el oeste y tocó tierra en Groenlandia donde estableció el primer asentamiento permanente. Desde Groenlandia, él navegó más al oeste y descubrió América, 500 años antes de que Colón hiciera su viaje.

En un tiempo de conmoción, desorientación, y comercio mundial, Cristóbal Colón propuso la meta de descubrir un camino al oeste, para el importante negocio de especias con Asia. Cuando tocó tierra, él descubrió algo muy diferente de lo que había imaginado. Su viaje llegó a ser el origen de la exploración europea de las américas. No realizó su meta original, sin embargo afectó la historia del mundo.

Poco después del viaje de Colón, Fernando de Magallanes navegó para hacer lo que Colón había intentado, buscar el camino hacia el oeste para el negocio de especias del Asia. Él fue el primer europeo que viajó del Océano Atlántico al Océano Pacífico. Aunque él murió antes de terminar el viaje, su tripulación y su barco fueron los primeros en circunnavegar el globo.

En la época cuando las naciones se concentraban en el espacio y las estrellas, Neil Armstrong viajando en un cohete lleno de millones de libras de combustible partió del único hogar que conocía. Él fue llevado de la tierra a la oscuridad aparentemente sin fin. Nosotros conocemos el resultado de este viaje, culminó siendo él el primer ser humano en caminar sobre la luna.

ENFRENTAMOS LA MUERTE Y EL CASTIGO

Por la valentía de estos exploradores, ya no hay tierras desconocidas.  Por los esfuerzos de estos valientes hombres y mujeres, hemos obtenido las verdaderas fronteras de las tierras que sólo teníamos ideas vagas.

Conocemos nuestro mundo. Sin embargo existe un lugar de oscuridad, el último y más temido de todos que se encuentra a lo largo del viaje que todos estamos haciendo.

Sea que estemos viajando en el más fabuloso de los barcos o solamente en algo muy pequeño, todos nos encontramos en el viaje por aguas de la vida. Nos dirigimos hacia una playa lejana de la cual sabemos muy poco, nos dirigimos a la muerte. “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un solo hombre, y por medio del pecado entró la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.” (Romanos 5:12). Hemos visto a amados nuestros que han ido antes que nosotros a la muerte, y ninguno de ellos ha regresado.

JESÚS ENFRENTÓ LA MUERTE Y LA VENCIÓ

Se requiere un personaje más grande que la vida, para desempeñar el papel de héroe en esta escena. Sin embargo aquel quien sería nuestro campeón vino sin fanfarria; él no buscó riquezas, fama, o gloria.  Él solo buscó sumergirse en la fauces del monstruo para quitar el misterio que nos aterrorizaba. Este héroe es Jesucristo.

Escogido por Dios desde la eternidad y enviado en el momento correcto, nuestro héroe se enfrentó valientemente a lo que está en frente de todos nosotros. Jesús enfrentó la muerte. Como los otros valientes exploradores sufrieron penalidades, él soportó la cruz. Él se ofreció voluntariamente para hacer este viaje.

Durante tres días, sus discípulos lo extrañaron. Fueron tomados por el desespero, se escondieron bajo llave, otra vez con miedo del monstruo que parecía haber derrotado al campeón. Jesús había caminado, hablado, comido, y bebido. Él vivió de la misma manera que ellos vivieron, y sin embargo fue inmensurablemente diferente. Él fue violentamente maltratado. ¡Qué pavorosa, por supuesto, es la muerte!

Nosotros morimos porque hemos pecado. Estamos contaminados y fallamos desde el momento en que nuestra vida comienza. Sin embargo Jesús es perfecto y puro. Cuando Jesús murió en la cruz, no fue como consecuencia de su pecado. Más bien, Jesús murió para que él pagara nuestros pecados. Como el castigo del pecado es la muerte, él pagó con su muerte todos los pecados de toda la humanidad.

Este valiente explorador, quien fue a la oscuridad para trazar un camino seguro para nosotros, también regresó a nosotros. Él no nos abandonó para que nos preguntemos si nuestro camino es seguro. Con su resurrección en la mañana del Domingo de Resurrección, él ha demostrado el éxito de su viaje. El desespero de los discípulos temerosos escondidos bajo llave ha desaparecido y ha sido reemplazado con esperanza y confianza.

La alegría del Domingo de Resurrección es inconmensurable. Cuando Cristo resucitó victorioso, él creó el camino. Hay solo un camino, una verdad, y una vida. Nunca más tenemos que temer a la muerte como algo diferente que la salida de un puerto terrenal y la llegada a las tierras celestiales. Ya nunca tendremos que preocuparnos por lo que traerá el día de mañana, porque aun la cosa más atemorizante que pueda venir ha demostrado ser impotente.

1 Tesalonicenses 4:13-18, aclara nuestra certeza:

13 Hermanos, no queremos que ustedes se queden sin saber lo que pasará con los que ya han muerto, ni que se pongan tristes, como los que no tienen esperanza. 14 Así como creemos que Jesús murió y resucitó, así también Dios levantará con Jesús a los que murieron en él. 15 Les decimos esto como una enseñanza del Señor: Nosotros, los que vivimos, los que habremos quedado hasta que el Señor venga, no nos adelantaremos a los que murieron, 16 sino que el Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarán primero. 17 Luego nosotros, los que aún vivamos y hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes, para recibir en el aire al Señor, y así estaremos con el Señor siempre. 18 Por lo tanto, anímense unos a otros con estas palabras.”

Usted está en paz, viajero cansado. Cuente usted la historia del valiente explorador quien fue primero a las aguas no conocidas. Quien encontró, luchó, y terminó con el monstruo más temido. Quien por nosotros al tercer día regresó con velas desplegadas y llenas.  El Domingo de Pascua es nuestra certeza de que Jesús es victorioso. Como él ha resucitado, nosotros también resucitaremos el Último Día, nosotros y todos lo que han muerto siendo creyentes en Cristo. Tenemos la certeza de esto porque Cristo trajo luz al rincón más oscuro y ha quitado todos los monstruos del camino.

– por John H. Meyer VI

© Forward in Christ. Todos los derechos reservados. Traducido y reimpreso con permiso.

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