(Lectura de la Biblia en tres años: Éxodo 31:18–32:35, Mateo 24:20–28)

NO ES POSIBLE TAPAR EL SOL CON UN DEDO

Mientras tanto, se habían reunido millares de personas, tantas que se atropellaban unas a otras. Jesús comenzó a hablar, dirigiéndose primero a sus discípulos: «Cuídense de la levadura de los fariseos, o sea, de la hipocresía. No hay nada encubierto que no llegue a revelarse, ni nada escondido que no llegue a conocerse.[…]»

—Lucas 12:1–3

¿Por qué Jesús nos amonesta que tengamos cuidado de la hipocresía de los fariseos?

El término hipócrita era empleado para referirse a un actor o a un comediante que usaba una máscara adecuada a su actuación. Más tarde llegó a ser usada para señalar a quien optó por vivir fingiendo ser lo que no es. Jesús llama hipócritas a los fariseos porque ellos fingían ser devotos siervos del Señor que trabajaban para la gloria de Dios, pero en verdad solo eran siervos de sus intereses personales y trabajaban para lograr su propia gloria. Aunque sus palabras daban a entender que se regían por la voluntad de Dios, sus hechos demostraban lo contrario (Mateo 15:1, 6–9; 23:1-3; Marcos 7:6,7). La hipocresía sólo se puede ocultar por un tiempo, pero siempre llegará el momento en que quedará al descubierto.

Los discípulos de Cristo podemos ser tentados a ser hipócritas. Especialmente cuando el ser sinceros y claros respecto a los que creemos y practicamos pueda llegar a ser un real peligro para nuestra integridad física. Pero el Señor nos anima a proclamar la fe públicamente y sin temor, recordándonos que aunque los enemigos de la fe tienen el poder de destruir nuestros cuerpos, solo Dios tiene el poder de destruir el alma. Es posible saber muy bien acerca de quién tiene el verdadero poder y aun así negar al Señor. Eso le sucedió al apóstol Pedro por lo menos en dos ocasiones. Tropezó debido a que el miedo puede ser más fuerte que la disposición mental. Por esto no podemos evitar ser hipócritas, especialmente frente al peligro, basados en nuestras propias fuerzas. Necesitamos el auxilio divino. Solo la fe firme actúa con valentía ante el peligro. Tenemos fe débil, tan débil que podemos perderla. Sin embargo, el Señor ha suministrado el poder de su evangelio en los medios de gracia (la predicación y los sacramentos) con el fin de fortalecernos y afirmarnos en la verdadera fe y así salir victoriosos en las pruebas. En gratitud vamos a querer hacer uso constante de esos medios.

Oración:

Señor, perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores. Y no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno. Gracias porque por los méritos de tu Hijo Jesucristo tengo la fe salvadora. Te suplico que por tu evangelio en los medios de gracia me afirmes en la verdadera fe para la vida eterna. Amén.

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