EL PACTO DE LA LETRA

Jehová dijo a Moisés: «Escribe tú estas palabras, porque conforme a estas palabras he hecho un pacto contigo y con Israel». Moisés estuvo allí con Jehová cuarenta días y cuarenta noches; no comió pan ni bebió agua. Y escribió en tablas las palabras del pacto, los diez mandamientos.

– Éxodo 34:27-28 (RVR1995)

Después que el pueblo de Israel se hiciera un becerro de oro para adorarlo como si fuera Dios, Moisés bajó del monte Sinaí con las tablas de la ley escritas por el mismo dedo de Dios. Cuando Moisés vio al pueblo en pecado destruyó las tablas pues el pacto había sido quebrantado. Más tarde Dios ordenó a Moisés que prepare dos tablas de piedra, como las que había quebrado, para escribir allí los Diez Mandamientos e hizo pacto con Moisés e Israel. Cuando Moisés bajó del monte los israelitas vieron que el rostro de Moisés resplandecía.

El reflejo de la gloria de Dios en el rostro de Moisés era una señal de que se había restablecido el pacto. La gloria de Jehová estaba presente de nuevo entre su pueblo por medio de Moisés. Sin embargo, Moisés se puso «velo sobre su rostro para que los hijos de Israel no pusiesen los ojos en una gloria destinada a perecer» (2 Corintios 3:13).

Sí, hizo esto puesto que él sabía que el pacto de la letra era temporal y que, cuando Cristo venga haría un nuevo pacto. La ley moral, que está contenida en los Diez Mandamientos, pertenece al pacto de la letra. Esa ley exige obediencia y advierte que la desobediencia a Dios merece toda la ira de Dios como castigo. En ese sentido, el pacto de la letra mata, es un ministerio de muerte.

Por otro lado, el nuevo pacto que el Señor estableció en su última cena de Pascua se centra en Cristo quien cumplió la ley. Es un ministerio del Espíritu que nunca se desvanecerá y que refleja la gloria del evangelio, no tiene condiciones ni límites, y permanece para siempre. Nosotros, en gratitud a la redención y como cristianos, querremos comunicar todo el gozo infinito que nuestro mensaje les ofrece a los pecadores condenados. ¡Qué privilegio tan inmerecido nos ha otorgado nuestro Señor de gracia!

Oración:

Señor, nos hiciste ministros del nuevo pacto para que anunciemos el evangelio, y por él dar vida a quienes están muertos en delitos y pecados. Te damos gracias por este privilegio que de ninguna manera merecemos. Pero más te agradecemos el que nos hayas dado vida eterna por los méritos de tu Hijo Jesucristo quien siendo nuestro doble sustituto obedeció perfectamente toda tu voluntad en lugar de nosotros y fue a la cruz para pagar, con su vida, el castigo que merecemos como pecadores. Concédenos el ser fieles a tus mandamientos en gratitud por lo que Jesucristo hizo por nosotros. Amén.

Meditaciones son presentadas por Publicaciones Multilingües-WELS y www.CristoPalabraDeVida.com.

Licencia Creative CommonsEsta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional.

Todas las citas bíblicas, a menos que se indique lo contrario, están tomadas de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional®, NVI®. Copyright © 1986, 1999, 2015 por Biblica, Inc. ™ Todos los derechos reservados en todo el mundo.