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Cantamos los cantos de la Escritura

El canto de María (El Magnificat)

Los grandes eventos en la historia de la salvación de Dios muchas veces están acompañadas por cantos de alabanza. Los israelitas se unieron a Moisés y María en cantos de victoria en el Mar Rojo (Éxodo 15:1-21). La dedicación del tempo fue celebrada con acción de gracias a Dios (2 Crónicas 7:1-10). Cuando Jesús nació, los campos de Belén hicieron eco del sonido del coro angelical que glorificaba a Dios (Lucas 2:13,14).

Cuando fue anunciado el nacimiento de Jesús, palabras de alabanza fluyeron de la futura madre. El canto de María, que se encuentra en Lucas 1:46-55, ha sido repetido por los cristianos como adoración desde por lo menos el siglo sexto.

Engrandece mi alma al Señor;

Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.

Porque ha mirado la bajeza de su sierva;

Pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.

Porque me ha hecho grandes cosas el poderoso;

Santo es su nombre,

Y su misericordia es de generación en generación

A los que le temen.

Hizo proezas con su brazo;

Esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones.

Quitó de los tronos a los poderosos,

Y exaltó a los humildes.

A los hambrientos colmó de bienes,

Y a los ricos envió vacíos.

Socorrió a Israel su siervo,

Acordándose de la misericordia

De la cual habló a nuestros padres,

Para con Abraham y su descendencia para siempre. (Culto Cristiano, p. 62)

VERDADES QUE SE ENCUENTRAN EN EL CANTO

Lo que es evidente del canto de María es que ella proclama quién es Dios y lo que Dios ha hecho y está haciendo. Su canto no habla de su gran amor a Dios, sus sentimientos respecto a Dios, o sus intencionados devoción y compromiso a Dios. En cambio, ella “proclama la grandeza del Señor”, ella glorifica y magnifica a Dios, cantando acerca de sus obras de misericordia. Fíjese que Dios es el sujeto de la mayoría de los verbos.

¿Quién era María para que fuera escogida para ser la madre del Salvador? Dios pudo haber escogido una reina. Sin embargo, él utilizó a una humilde servidora. Él la utilizó para hacer el milagro de encarnar y hacer nacer a su Hijo de una virgen. Al hacer esto Dios cumplió sus promesas.

Pongámonos en los zapatos de María. ¿Quiénes somos nosotros para que Dios derrame su misericordia sobre nosotros? Somos pecadores desde nuestro nacimiento y durante toda nuestra vida. Sin embargo Dios nos ha mirado con misericordia. Él cumple sus promesas de misericordia. Él muestra su poder venciendo nuestra incredulidad en el bautismo. Él nos resucitó con su palabra de perdón en Cristo. Él llena nuestras vidas con eternas bendiciones físicas y espirituales. Las obras de misericordia de Dios en nuestras vidas diarias nos guían a cantar el canto de María que se encuentra en la Escritura.

PREGUNTAS PARA CONSIDERAR

  1. ¿Por qué es significativo que María se refiera a Dios como “mi Salvador”?
  2. Lea 1 Samuel 2:1-10. Compare la situación, el canto, y los hijos, de Ana y María. ¿Qué énfasis encuentra en los dos cantos?
  3. El “Canto de María” es uno que se canta durante la “Oración de la noche” (“Vísperas”). ¿Por qué es un canto apropiado para el final del día?

Editor contribuyente Joel Otto, profesor en el Seminario Luterano de Wisconsin, en la ciudad de Mequon, estado de Wisconsin, EEUU. Es miembro de la iglesia Calvario, en la ciudad de Thiensville.

© Forward in Christ. Todos los derechos reservados. Reimpreso con permiso.

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