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Hablando por Kyra

Después de ser testigos de la batalla de su hija con trastornos alimenticios, la familia continúa con el deseo de ella de ayudar a otros a recuperarse de anorexia, bulimia, y trastornos afines.

Rachel Hartman

A mediados de los 90, Kyra Radsek llegó a casa después del colegio emocionada por la clase de lenguaje por señas, que había tomado. Ella asistía al colegio Calvary, en la ciudad de Thiensville, en el estado de Wisconsin, y estaba emocionada por encontrar nuevas maneras para comunicarse. Ella comenzó a soñar con una carrera que involucrara trabajar con la comunidad de sordos.

Sus padres estaban complacidos, pero no sorprendidos por la carrera que había escogido. Ellos estaban familiarizados con la personalidad cuidadosa por los demás y su tendencia a preocuparse de los desvalidos. En ese tiempo, no había manera de que ellos supieran eso, menos de dos décadas después, ellos estarían enterrando a su hija junto con sus sueños futuros. Kyra murió en su hogar en Julio 2010, después de luchar ocho años con un severo trastorno alimenticio.

BAJO PRESIÓN

Kyra nació en 1984 y era la segunda de las tres hijas del pastor Joe Radsek, quien sirve en Ministerios Institucionales Luteranos de Wisconsin, y su esposa, Dawn, enfermera del Centro Contra el Cáncer Froedtert, en la ciudad de Milwaukee.

En bachillerato, Kyra participó activamente en artes y deportes y desempeñó posiciones directivas. También tenía un trabajo de tiempo parcial. Aún con estas actividades, Kyra se graduó ocupando el tercer puesto en su clase del Colegio Luterano Kettle Moraine, en la ciudad de Jackson, en el estado de Wisconsin.

Kyra fue animada en el bachillerato para ser maestra, Kyra decidió llegar a ser maestra de los sordos. Ella se matriculó en un programa de cinco años en la Universidad de Flager, en la ciudad de San Agustín, en el estado de Florida.

En el otoño de 2002, Kyra y su familia viajaron por carretera hasta la universidad. Kyra se quedó en Florida hasta las vacaciones de Navidad de ese año, cuando viajó por avión a casa para las fiestas.

Durante las vacaciones de Navidad del primer año de Universidad, sus padres notaron que Kyra había perdido peso. Ella regresó a clases, pero cuando volvió a casa para el verano, ella había perdido más peso.

“Estábamos un poco preocupados,” recuerda Dawn. Kyra se había vuelto vegetariana en los últimos años del bachillerato, y en la universidad, ella estaba en un plan de comidas que no ofrecía mucha variedad vegetariana. Sus limitadas opciones de comida parecen una posible causa de su pérdida de peso.

Sin embargo, ese verano la familia animó a Kyra para que consultara un dietista para ayudarla con su estilo de vida vegetariana. Ella también fue donde otros profesionales y fue diagnosticada con ansiedad y trastorno obsesivo compulsivo (OCD). “Ellos al principio no pensaron que ella tenía un trastorno alimenticio; ellos simplemente pensaron que su perfeccionismo había tomado lo mejor de ella,” dice Dawn.

Kyra quería completar su programa de cinco años en cuatro años. Es natural pensar que ella estaba bajo gran presión por sus clases en la universidad.

Durante su segundo año en la universidad, parecía que a Kyra le iba bien, pero en los años siguientes, ella perdió más peso. Cuando ella volvió a casa en el verano de 2006, después de su cuarto año en Flager, “la enfrentamos y le dijimos, ‘Sabemos que tienes un trastorno alimenticio,’ ” recuerda Dawn. Kyra admitió que necesitaba ayuda.

El siguiente semestre, en lugar de regresar a la universidad en Florida, Kyra completó sus cursos por correspondencia desde la casa. También tomó un programa de paciente externa de ocho semanas para tratar su trastorno alimenticio. Fue diagnosticada con anorexia, con tendencias bulímicas.

En el programa, de acuerdo con Dawn, Kyra fue consciente de que ella había enfrentado luchas con trastorno alimenticio desde el quinto grado. Dawn dice que Kyra recordó botando su almuerzo en la escuela primaria y luchando con la imagen de su cuerpo en el bachillerato. Sin embargo, las batallas diarias que Kyra enfrentó comenzaron en la universidad.

A Kyra le fue bien en el programa de tratamiento, pero en Enero de 2007 ella no estaba lista para regresar a la universidad en Florida. Ella se cambió a la Universidad de Wisconsin en Milwaukee. Como la universidad no ofrecía un programa de educación para ayudar a los sordos, Kyra decidió obtener un grado en educación. Ella comenzó a trabajar tiempo parcial con niños autistas y también como mesera.

CAÍDA

Durante los años siguientes, Kyra disfrutó de un tiempo de buena salud pero volvieron las luchas. Ella se matriculó en una “actualización” del programa de pacientes externos para su trastorno alimenticio. Ella continuó yendo donde un dietista y fue a consejería para ayudarle a controlar su ansiedad y OCD.

En el 2010, la salud de Kyra se desplomó. Ella redujo su comida durante el día y por la noche no engullía o vomitaba. Esto la llevó a tal pérdida de peso que en Junio de 2010, ella se pesó y vio un número que la espantó.

Dawn dice que este impacto motivó a Kyra, y por diez días consecutivos, ella no engulló o vomitó.

Desafortunadamente, su cuerpo estaba desacostumbrado a digerir la comida y no podía procesar las pequeñas cantidades que ella comenzó a recibir. Kyra retuvo fluidos en sus pies, piernas, y tobillos debido a una condición conocida como el síndrome de realimentación.

Los padres de Kyra la llevaron a emergencias, donde estuvo cuatro días en la unidad de cuidados intensivos. Después de dos semanas y media, Kyra estaba físicamente estable y fue transferida a otro hospital que no tenía sección de salud mental. Desafortunadamente, este segundo hospital no trataba trastornos alimenticios.

Kyra no tenía seguro de salud y fue puesta en el servicio de ayuda médica, pero bajo este plan ella no podía recibir cuidado de tiempo completo para su trastorno alimenticio. Para ser admitida en un programa de paciente interno, ella necesitaba un seguro suplementario de discapacidad.

Los padres de Kyra solicitaron este tipo de seguro. Ellos lucharon para acelerar el proceso de la solicitud y hasta llamaron a la oficina de su senador pidiendo ayuda.

Mientras que esperaban el seguro, Kyra volvió a casa y comenzó un programa de paciente externo. Allá ella recibió todas sus comidas y participó en consejería individual y de grupo. Durante los primeros diez días de tratamiento, a Kyra le fue increíblemente bien, y su cuerpo volvió a procesar comida.

Entonces en Julio 21, 2010 el potasio de Kyra bajó a un nivel muy crítico. Se le informó que tendría que ser hospitalizada el día siguiente si su nivel no mejoraba. Ese mismo día fue aprobado el seguro suplementario de discapacidad para Kyra. Ahora ella podía ingresar en un programa de pacientes internos para tratar su trastorno 24 horas cada día.

Temprano la mañana siguiente, desde su oficina, Joe escuchó la alarma de Kyra sonando desde el cuarto de ella. El sonido continuó por tanto tiempo que fue a atenderla.

Cuando llegó al cuarto de ella, la alarma todavía estaba sonando, pero Kyra se había ido. Había muerto de un paro cardiaco, como resultado de las complicaciones de su trastorno alimenticio.

LEVANDATA

“Kyra fue una cristiana fuerte y nunca perdió su fe en Dios,” dice Dawn. Kyra mantuvo diarios con bellos escritos. Algunos de ellos son oraciones pidiendo a Dios que le quitara este trastorno o que la llevara a su hogar en el cielo.

Durante sus días finales, Kyra no solo habló de recuperarse sino de ayudar a otros con trastornos alimenticios, dirigiendo las personas hacia los recursos y tratamientos. “Las personas sí se recuperan,” dice Dawn. “La mejor manera es intervención temprana con tratamiento apropiado y no esconder el problema.”

Kyra mantenía un afiche de la mano de Cristo bajando y tomando de la mano a alguien. Durante el tiempo que Kyra pasó en el hospital, ella habló de lo que esa imagen significaba para ella. “Kyra dijo, ‘Dios me ha tomado de la mano, y me está levantando,’” dice Joe. “Ella estaba correcta—solo que ella no se dio cuenta que él la iba a levantar hasta su hogar celestial.”

Rachel Hartman y su esposo, Misionero Mike Hartman, sirven en León, México.

© Forward in Christ. Todos los derechos reservados. Reimpreso con permiso.

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