Perdonar y Olvidar

Yo sé que se espera que nosotros perdonemos y olvidemos los pecados que la gente comete contra nosotros, de la manera que Dios perdona y olvida nuestros pecados. Pero ¿cómo puede Dios olvidar algo? Y ¿cómo lo podemos olvidar nosotros?

Aunque la frase “perdonar y olvidar” no está en la Biblia, sí hay palabras similares en ella. Isaías 43:25 y Hebreos 8:12 afirman que Dios efectivamente olvida los pecados y  no se acuerda de ellos. Pero ¿no se acuerda de algo el Dios omnisciente? Entonces cómo podemos verdaderamente borrar de la memoria el mal contra nosotros al tratar de imitar a Dios y perdonar a otros?

COMENZAR CON LAS DEFINICIONES CORRECTAS

Perdonar y no recordar, puede referirse a la incapacidad de recuperar información de nuestra memoria, pero corrientemente los términos pueden significar pasar por alto, hacer caso omiso, o considerarlo como sin importancia. Lo mismo es cierto de la manera como lo expresa la Biblia. Considere lo que José dijo en Génesis 41:51: “Dios me hizo olvidar todo mi trabajo, y toda la casa de mi padre.”.  Su conocimiento de su familia y el recuerdo de la manera como lo habían maltratado, de ninguna manera se habían borrado de su memoria. Más bien, Dios hizo que él hiciera caso omiso de los recuerdos dolorosos. Este significado de perdonar aclara la manera como Dios no se acuerda más de nuestros pecados.

¿CÓMO PERDONA DIOS?

Debido a que por gracia, nuestros pecados ya han sido pagados por Jesús en la cruz, y como la santidad de Cristo nos ha sido regalada a nosotros, entonces nosotros podemos ser tratados como personas que no tienen pecado. Nuestras rebeliones contra Dios están completamente perdonadas. Esta sorprendente verdad puede ser expresada de muchas maneras: Dios nos trata como si nosotros no hubiéramos pecado, no nos trata de acuerdo con lo que nuestros pecados merecen, y nos trata como si no se acordara de nuestros pecados. El pecado está perdonado, y es tratado como perdonado.

Pero Dios no ha perdido la memoria de nuestros pecados. Dios sigue siendo omnisciente y plenamente consciente de que hemos pecado, y continuamos dejando de hacer lo que debemos hacer. En efecto, como él lo hace repetidamente en la Escritura, él le recuerda a su pueblo perdonado, de su pobre memoria de sus pecados, para alertarlos de sus debilidades y advertirles a ellos para que no reincidan. Esto es una instrucción amorosa, no una incriminación sin amor. Él nos trata como si el pecado no hubiera sucedido aun cuando él siempre está plenamente consciente de la realidad y está listo para usar ese conocimiento para ayudar, no para destruirnos.

¿CÓMO VAMOS A PERDONAR?

La voluntad de Dios para nuestra vida en Cristo es suficientemente clara: “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.” (Efesios 4:32). En un sentido, es imposible olvidar los pecados que han cometido en contra nuestra. Nosotros no podemos “borrar” de nuestra memoria los hechos sucedidos.  Pero podemos mostrar a otros el perdón incondicional de Dios por medio de Cristo y mostrar que nosotros los perdonamos por causa de Jesús y que no volveremos a considerar sus pecados dignos de culpa. Nosotros no sacaremos a relucir sus pecados pasados para vengarnos. En ese sentido los pecados están “perdonados”, aunque ellos permanezcan en nuestra memoria. Abandonamos el derecho de mantener pecados contra nuestros ofensores.

¿Recordaremos alguna vez esa información? Sí, lo podemos hacer para cumplir necesidades verdaderas y servir como amigos amorosos. Pero, así como Dios, lo hacemos para instruir y librar de los peligros a las almas. Cuando conocemos las tendencias y las tentaciones de que los amados pueden ser presa, podemos utilizar nuestro conocimiento de errores anteriores para propósitos amorosos. En un sentido “perdonamos y olvidamos”, mientras que en otro sentido perdonamos y recordamos con sabiduría.

Forrest Bivens, editor contribuyente, profesor en el Seminario Luterano de Wisconsin, Mequon, Wisconsin, es miembro de la iglesia Victoria del Cordero, en la ciudad de Franklin, Wisconsin.

© Forward in Christ. Todos los derechos reservados. Traducido y reimpreso con permiso.

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