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articleCrossTreeQuerido Dios, respecto a mi matrimonio . . .

Bruce A. McKenney

Durante una sesión de consejería prematrimonial, el futuro esposo preguntó, “¿Pastor, por qué Dios quiere quitar toda la diversión de la vida?” Su pregunta me tomó por sorpresa. Habíamos estado hablando de las bendiciones de la intimidad sexual en el matrimonio. Aunque en parte estaba haciendo una broma, él básicamente estaba acusando a Dios de ser un “mojigato.”

LA BENDICIÓN DEL sexO

¿Es Dios verdaderamente un mojigato cuando se trata del sexo? Con todos los mandatos de los Diez Mandamientos, uno puede tener la impresión de que Dios trata de quitar toda la diversión de la vida, especialmente cuando se trata de temas sexuales. Pero eso no es cierto. Con estos mandamientos, Dios quiere proteger las bendiciones que él nos ha dado y la alegría que traen esas bendiciones. Una de las bendiciones que Dios quiere proteger es nuestra actividad sexual. Por eso Dios dice, “No cometerás adulterio.” Dios desea protegernos de la angustia y el dolor que trae la infidelidad sexual a los esposos y a las familias, y de los problemas que trae la actividad sexual fuera del matrimonio.

Como hemos aprendido, el matrimonio es una institución creada por Dios para el bien de la sociedad. El matrimonio de un hombre y una mujer, es una unión para toda la vida. Una de las bendiciones de esa unión es la felicidad sexual. Eso es correcto. Dios quiere que las personas disfruten la bendición del sexo. Por esa razón Dios hizo hombres y mujeres, y por eso es que él instituyó el matrimonio. Por eso el hombre y la mujer pueden disfrutar y expresar su sexualidad.

Hombres y mujeres que disfrutan de la intimidad sexual fuera del matrimonio no solamente están dejando de vivir casta y moralmente sino que se están privando a ellos mismos de la profunda felicidad del sexo que sólo se puede encontrar en el matrimonio. Sí, temporalmente se puede experimentar placer en el sexo fuera del matrimonio, pero tiene un precio muy alto: desobediencia a Dios, consciencia culpable, y aun el peligro de problemas emocionales y de salud todo lo cual después puede afectar la intimidad sexual en el matrimonio. Lo que una persona nunca experimentará en el sexo fuera del matrimonio es la profundidad del amor que sólo puede expresarse por los esposos. Eso es lo Dios quiere decir con sus palabras, “Serán una sola carne” (Génesis 2:24).

UNA BENDICIÓ CORROMPIDA POR EL PECADO

Desafortunadamente, igual que otras bendiciones prometidas por Dios a los esposos, la bendición de la felicidad sexual ha sido corrompida por el pecado. Las acciones egoístas y faltas de amor, por cualquier cónyuge, pueden impedir y herir la intimidad sexual. Este es un aspecto donde muchas parejas tienen problemas. Muchos necesitan consuelo y consejo, así sea tan vergonzoso hablar de eso. Los problemas en la intimidad sexual pueden destruir la relación de la pareja si no se recibe el consejo necesario.

Como en todas las batallas con el pecado, la solución para los problemas en la intimidad sexual, se encuentran al pie de la cruz. Allá se encuentra el perdón para los actos y las palabras pecaminosos, que pueden enfriar el amor mutuo de los esposos y el deseo de intimidad. En la cruz, las parejas pueden encontrar la fortaleza para poner en práctica en su matrimonio el amor de Jesús, quien puso primero nuestras necesidades.

Lo que Dios tiene que decir acerca de la bendición del matrimonio es para todos. Por respeto a: el Salvador, la institución del matrimonio, su cónyuge o futuro cónyuge, y su propio cuerpo, nos guardamos puros cuando se trata de asuntos sexuales. Este es no solo el camino correcto para agradar a Dios quien hizo nuestro cuerpo para ser su santo templo en Cristo, también es el único camino hacia la verdadera felicidad sexual en el matrimonio.

Oración:

Señor, tú me ayudarás a recordar que el sexo es un precioso regalo tuyo para ser disfrutado solo en el matrimonio. Amén.

Editor contribuyente Bruce McKenney es pastor en la iglesia de San Pablo , en la ciudad de Lake Mills, en el estado de Wisconsin.

Este es el cuarto artículo de una serie de siete artículos en el establecimiento de un matrimonio y una familia que agradan a Dios.

© Forward in Christ. Todos los derechos reservados. Reimpreso con permiso.

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